Las principales bolsas mundiales registraron caídas significativas este martes, impulsadas por una ola de ventas de acciones tecnológicas. El ajuste golpeó con fuerza a compañías de semiconductores, plataformas digitales y firmas vinculadas a la inteligencia artificial, incluyendo a SpaceX, que había tenido un debut bursátil histórico. El movimiento refleja un cambio de ánimo entre los inversionistas, que pasaron del optimismo a la toma de ganancias y la incertidumbre sobre si las enormes inversiones en IA podrán traducirse en beneficios sostenidos.
Caída global: Asia, Europa y Wall Street en rojo
El golpe más fuerte se vio en Asia. El índice surcoreano Kospi cerró con una baja de 9,9%, arrastrado por pérdidas de los gigantes de semiconductores SK hynix y Samsung, cuyas acciones cedieron más de 12%. En la región, la bolsa de Tokio cayó 3,55% y la de Taipéi perdió 1,34%.
El retroceso se extendió a Europa. Hacia las 11:20 GMT, Fráncfort perdía 1,16%, Milán retrocedía 1,30%, París bajaba 0,75% y Londres caía 0,49%. En Wall Street, los contratos a futuro anticipaban otra jornada negativa: el Nasdaq retrocedía 2,71%, el S&P 500 caía 1,38% y el Dow Jones, 0,53%.
SpaceX: desplome y anuncio de deuda millonaria
La caída global se produjo después de una fuerte jornada negativa en Nueva York, donde SpaceX se desplomó más de 16% y Amazon perdió casi 5%. El ajuste de SpaceX es especialmente relevante por tratarse de una de las compañías que más expectativa había despertado tras su debut bursátil.
La presión sobre sus acciones se intensificó después de que la compañía anunciara que se endeudará por hasta US$20.000 millones. Para Ipek Ozkardeskaya, de Swissquote Bank, ese anuncio sugiere que la reciente salida a bolsa “no bastó para colmar las necesidades de financiación de la empresa”. Este punto encendió alertas entre inversionistas que apostaban por la capacidad de SpaceX para sostener una expansión acelerada en sectores como el aeroespacial, los centros de datos y la inteligencia artificial.
Semiconductores y toma de ganancias tras el auge de la IA
Los analistas coinciden en que el ajuste está concentrado en las compañías que más se beneficiaron del entusiasmo por la inteligencia artificial. “La corrección de los valores tecnológicos” está lastrando el ánimo de los mercados, resumió John Plassard, de Cité Gestion Private Bank.
En Corea del Sur, la caída de SK hynix y Samsung reflejó un fuerte giro hacia la toma de ganancias. “Las acciones de semiconductores en Corea del Sur habían subido demasiado y demasiado rápido, lo que generó una venta agresiva de inversores extranjeros e instituciones domésticas”, explicó a AFP Joo Won, jefe de investigación económica del Hyundai Research Institute.
El ajuste también se sintió en Europa: Infineon caía 5,39% en Fráncfort, ASML perdía 4,90% en Ámsterdam y STMicroelectronics bajaba 7,77% en París. En Estados Unidos, Alphabet perdió 5,02% el lunes, afectada por la salida de dos especialistas en inteligencia artificial que se incorporan a competidores.
Petróleo baja, pero no compensa el golpe tecnológico
El otro gran foco de atención ha sido la guerra en Oriente Medio. Las negociaciones del fin de semana entre Washington y Teherán parecían encaminar una salida al conflicto, lo que ayudó a moderar los precios del petróleo. El crudo continuó en baja este martes: el barril de Brent se mantenía estable, con una leve caída de 0,04%, a US$77,87, y el WTI bajaba 0,03%, a US$73,84.
Sin embargo, ese alivio energético no fue suficiente para compensar la presión sobre las tecnológicas. La atención de los inversionistas se concentró en una pregunta estructural: si las valorizaciones del sector ya incorporan demasiadas expectativas sobre la inteligencia artificial y si las compañías podrán justificar esos precios con resultados concretos.
La caída de SpaceX, el desplome de los semiconductores asiáticos y las bajas de gigantes tecnológicos muestran que el mercado entró en una fase de mayor exigencia. La narrativa de crecimiento por IA sigue viva, pero ya no basta por sí sola para sostener precios elevados. Las empresas que han subido con más fuerza son también las más expuestas a correcciones abruptas.



