Más de 194.000 colombianos en Europa están habilitados para votar en la primera vuelta de las elecciones presidenciales, una cifra que supera a departamentos como Caquetá. La Cancillería reporta un aumento significativo en la participación en el exterior, según datos de la Registraduría. Este fenómeno convierte a los colombianos en Europa en un departamento invisible que transforma el mapa electoral.
Historias de exilio y arraigo
Mañe, un campesino de 70 años que vive en un campo a 45 km de Bruselas, Bélgica, salió de Colombia por exilio. Sigue sembrando papa, tomate y maíz, y vota desde hace años en cada elección. Hoy apoya a Gustavo Petro: “Es el único presidente que se ha interesado por la clase menos favorecida. Donde nunca llegaba el gobierno, este gobierno llegó”. Mañe representa una tendencia: en Europa, el voto colombiano se inclina históricamente hacia la izquierda, con fuerte presencia de exiliados y militantes en países como Francia y Bélgica. En Francia, Cepeda superó a De la Espriella por 21 puntos; en Bélgica, por 13.
El voto de derecha y el crecimiento en España
Yessica Molina, asesora política que vive en Alicante, España, desde hace dos años, se define como “libertaria de derecha” y milita en el Centro Democrático. Cree en la empresa privada: “Yo no salí por una necesidad en concreto, sino porque me casé”. España concentra cerca de un millón de colombianos, y el potencial de sufragantes se triplicó desde 2014, pasando de unos 80.000 a casi 308.000 en primera vuelta, mientras la participación se multiplicó por 16,4. En 2018 ganó Iván Duque; en 2022, Gustavo Petro. Hoy la contienda es reñida: Cepeda aventaja a De la Espriella por solo dos puntos (42% contra 40%), con otro 8% para Paloma Valencia.
Campañas en Madrid: escalas y recursos
En la estación de metro Aluche, una pancarta de 4×2 metros muestra a Abelardo de la Espriella con el eslogan “Firme por la patria”. Yessica coordina allí la campaña del Centro Democrático, con más de 100 voluntarios. “Somos muy organizaditos”, dice. En barrios populares de Madrid cuelgan afiches de Iván Cepeda y Aída Quilcué, con el lema “Yo me la juego por la vida”. Un coordinador de la campaña de Cepeda explica: “No hemos recibido un peso de Colombia. La campaña se soporta en organizaciones de base”, apoyada en redes de derechos humanos y víctimas.
Abstención y desconexión
En París, Luz Amparo, cuidadora de niños que salió de Colombia hace 30 años, dice: “Yo no voto. No tengo tiempo para inscribir la cédula, trabajo todos los días”. Su hija, mesera en el restaurante colombiano “Juanchito”, nació en Francia. Luz Amparo se sorprende al saber que la cédula se puede inscribir online. Aunque no vota, sabe lo que quiere: “Votaría por el que le ayude a la gente”. Su prioridad es la salud de su madre enferma en Colombia, a quien ayuda a distancia.
Un territorio que se mide en cifras
Los colombianos en Europa conforman un departamento invisible, con una participación creciente pero aún menor que en Colombia. La abstención no es solo logística, sino también de distancia. Lejos del país, el territorio se habita desde un campo en Bélgica, un hotel en Alicante o un restaurante en París. Son los rostros de un mapa electoral que ya no cabe en las fronteras.



