El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró el miércoles que el memorando de entendimiento firmado con Irán para poner fin al conflicto ha "terminado", y añadió que no desea continuar negociando con Teherán. La declaración se produjo durante la cumbre de la OTAN en Ankara, Turquía.
Fracaso de las conversaciones y nuevos ataques
El acuerdo provisional de alto el fuego, mediado por Pakistán, buscaba establecer un margen de 60 días para negociar un acuerdo permanente. Sin embargo, las conversaciones indirectas celebradas en Qatar concluyeron la semana pasada sin señales de avance. Como respuesta, el Ejército estadounidense lanzó el martes una nueva oleada de ataques contra Irán.
Trump, visiblemente molesto, declaró: "Para mí, creo que se acabó. No quiero tratar con ellos". En declaraciones junto al secretario general de la OTAN, Mark Rutte, calificó a los líderes iraníes de "escoria" y "gente enferma", añadiendo que "están dirigidos por gente enferma". "En lo que a mí respecta, tratar con ellos es simplemente una pérdida de tiempo", sentenció.
Revocación de licencia petrolera
El mismo martes, Estados Unidos revocó una licencia que permitía a Irán vender petróleo, luego de que tres petroleros fueran alcanzados por proyectiles en el estrecho de Ormuz. Bajo el acuerdo provisional, el Tesoro estadounidense había emitido el 22 de junio una licencia general para autorizar la venta de crudo y productos petroquímicos y petroleros de origen iraní hasta el 21 de agosto. Al revocar dicha licencia, Washington otorgó a Irán un plazo hasta el 17 de julio para cerrar cualquier transacción pendiente.
Impacto y perspectivas
La decisión de Trump de dar por terminado el acuerdo provisional representa un giro significativo en la política exterior estadounidense hacia Irán. El fracaso de las conversaciones en Qatar y la reanudación de ataques militares indican una escalada en las tensiones bilaterales. La revocación de la licencia petrolera también afecta el comercio internacional de crudo y podría incrementar la volatilidad en los mercados energéticos globales.
Analistas consideran que estas acciones podrían llevar a un recrudecimiento del conflicto en la región, especialmente en el estratégico estrecho de Ormuz, por donde transita una parte significativa del petróleo mundial. Mientras tanto, la comunidad internacional observa con preocupación el colapso del proceso diplomático y el aumento de las hostilidades.



