El regreso de la selección de fútbol de la República Checa a la Copa Mundial de la FIFA, tras una ausencia de 20 años, trajo consigo una novedad que ha llamado la atención de aficionados en todo el mundo: el equipo ya no compite bajo su nombre largo tradicional, sino como Chequia.
Origen del cambio de nombre
La decisión no es reciente. Según el Ministerio de Asuntos Exteriores checo, el nombre unilingüe Česko y su traducción oficial al inglés, Czechia, fueron estandarizados legalmente desde 1993 por la Oficina de Agrimensura, Cartografía y Catastro tras la disolución de Checoslovaquia. Sin embargo, durante más de dos décadas, las bases de datos internacionales carecían de la traducción corta en inglés. Para remediarlo, el 2 de mayo de 2016, el gobierno de Praga aprobó una resolución para añadir oficialmente las traducciones de la forma corta a los registros de las Naciones Unidas.
Tras la notificación, el nombre fue incluido progresivamente en los directorios de la Unión Europea, la OTAN, el Banco Mundial y, finalmente, las federaciones deportivas internacionales como la FIFA. El Comité Permanente de Nombres Geográficos del Reino Unido (PCGN) detalló que el cambio buscaba simplificar la comunicación para los angloparlantes y fortalecer la identidad económica y el branding internacional del país.
¿Se eliminó el nombre de República Checa?
No. El Ministerio de Asuntos Exteriores aclara que ambos términos son oficiales y equivalentes, pero con funciones y contextos diferentes. República Checa se mantiene en tratados internacionales, diplomacia oficial, memorandos de entendimiento y documentos gubernamentales estrictos. En cambio, en espectáculos culturales, marketing de destino, prensa, redes sociales, mapas y entornos deportivos como el Mundial, se usa Chequia. La regla de oro sugerida por la cancillería checa es simple: la forma corta Chequia debe utilizarse donde no se requiera el nombre formal la República Checa.
Por esta razón, mientras la selección europea, con figuras como Patrik Schick, busca avanzar a octavos de final en tierras norteamericanas, en los gráficos oficiales de la Copa del Mundo se leerá Chequia.
Rechazo inicial y temor a confusión con Chechenia
La transición no fue sencilla. En 2016, cuando el entonces presidente Miloš Zeman anunció la adopción de Chequia como nombre corto cotidiano, la opinión pública reaccionó con escepticismo. Según reportes de la BBC, una de las mayores críticas era que el término sonaba similar a Chechenia, la república semiautónoma rusa. Además, se criticó el uso de la palabra Czech (checo) para productos famosos como la cerveza Pilsner Urquell o la selección de hockey sobre hielo, por ser un adjetivo y no un sustantivo adecuado para nombrar una nación.
Crónicas de The Guardian mostraron que, seis meses después de la aprobación, los habitantes de Praga se negaban a usarlo. Nadie lo llama Chequia. Suena feo, parece un dialecto o demasiado oriental para un país occidental, decían estudiantes y profesionales. Incluso lingüistas de la Universidad de Praga advertían que no se puede cambiar un idioma por ley; el lenguaje es un organismo vivo. Sin embargo, el tiempo, la burocracia internacional de la ONU y la vitrina global de eventos como el Mundial terminaron por darle la razón a la diplomacia sobre el escepticismo ciudadano.



