Hospitales colapsados en Venezuela tras terremotos: desbordados por víctimas
Hospitales colapsados en Venezuela tras terremotos

Días después de que dos terremotos históricos sacudieran Venezuela, los hospitales y las morgues de Caracas y La Guaira se vieron desbordados por pacientes, fallecidos y familiares que esperaban encontrar a sus seres queridos con vida. Médicos que llevan años trabajando en hospitales públicos con financiación insuficiente afirmaron que nunca habían visto tanto sufrimiento de golpe.

Condiciones críticas en hospitales

Había niños con la cara magullada y las piernas rotas. Un paciente se enfrentaba a su tercera noche en una camilla en el patio de un hospital, con el gotero sujeto a la rama de un árbol. Una morgue diseñada para dos cuerpos estaba abarrotada con 30. Sin electricidad, los sistemas de refrigeración fallaron y el calor aceleró la descomposición, generando un hedor insoportable, según reportó The New York Times.

En un hospital de Caracas conocido como Periférico de Catia, una niña de cinco años llegó tras ser rescatada de entre los escombros. Mientras un médico le pasaba la sonda de ecografía por el abdomen, repetía en un susurro que había habido un terremoto. Su hermano de nueve años y su abuela fallecieron en el derrumbe, dijo una de sus madrinas.

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Falta de preparación gubernamental

Las imágenes dentro y fuera de los hospitales revelaron la poca preparación del Gobierno de Venezuela para este desastre. El sistema de salud ha sido una de las principales víctimas de la crisis económica y la mala gestión crónica que se remonta a más de una década. Ante la falta de ayuda estatal, ciudadanos y voluntarios médicos trajeron agua, medicinas y suministros. Surgieron hospitales de campaña, como uno en la terminal de autobuses de Catia La Mar.

En la morgue estatal de Bello Monte, decenas de familias buscaban a sus seres queridos. Stuart Pinto, de 49 años, esperaba el cuerpo de su hijo Deyker, de 34, quien quedó desmembrado. “Llevo dos días sin dormir”, dijo Pinto, quien ya no tenía lágrimas y solo quería darle sepultura.

Escenas de desesperación

En el Hospital José María Vargas de Caracas, pacientes previos al terremoto reportaron daños graves en el interior. Afuera, la gente se agolpaba alrededor de listas de pacientes. Como había pocas ambulancias, rescatados llegaban en coches normales. Un auto entró a toda velocidad al estacionamiento del Hospital Domingo Luciani con un cartel de “Emergencia”. Los pasajeros salieron pidiendo ayuda; un joven gritó de dolor. De otro coche bajó una mujer mayor, guiada por hombres con cascos rojos.

Al norte de Caracas, en Catia La Mar, la Clínica Comunitaria Alfredo Machado sobrevivió al terremoto, pero estaba rodeada de edificios derrumbados. Desde el miércoles, la clínica se transformó en un centro de triaje para catástrofes. Sin embargo, al final del viernes, los vehículos ya no traían heridos, sino fallecidos.

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