La respuesta a la emergencia provocada por los dos terremotos que sacudieron el norte de Venezuela enfrenta un escenario complejo debido a las condiciones políticas y económicas que atraviesa el país. Así lo señaló Renee Lee, directora sénior de Gestión de Productos - Modelos de Terremotos de Moody’s, al analizar los efectos de los sismos de magnitudes 7.2 y 7.5 registrados el 24 de junio con apenas un minuto de diferencia, un fenómeno conocido como "terremoto doble" o doublet.
Desafíos inmediatos tras los sismos
De acuerdo con la experta, los daños en infraestructura crítica, las interrupciones de servicios esenciales y la probabilidad de nuevas réplicas representan algunos de los principales retos para las labores de atención y recuperación. Según el análisis de Moody’s, los desafíos inmediatos estarán marcados por la afectación de servicios básicos como la electricidad, el suministro de agua y las comunicaciones, elementos fundamentales para coordinar operaciones de emergencia y asistir a la población.
A estos problemas se suman los daños en la infraestructura de transporte. Carreteras afectadas y bloqueos ocasionados por escombros pueden dificultar el acceso de equipos de rescate y el traslado de ayuda hacia las zonas más impactadas.
Presión sobre el sistema de salud
Otro de los factores que incrementa la complejidad es la presión que enfrentará el sistema de salud debido al aumento de personas lesionadas. La necesidad de atender simultáneamente múltiples emergencias puede sobrecargar la capacidad hospitalaria mientras continúan las labores de búsqueda y evaluación de daños.
Riesgo de réplicas
Moody’s también advierte que el riesgo de réplicas podría dificultar aún más las operaciones. De acuerdo con el pronóstico del Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS), existe un 3% de probabilidad de que ocurra al menos una réplica de magnitud 7 o superior durante la próxima semana. De hecho, la probabilidad alcanza el 24% para un evento de magnitud 6 o superior y llega al 89% para una réplica de magnitud 5 o superior en ese mismo periodo.
Estas proyecciones implican que las tareas de rescate y evaluación deberán desarrollarse bajo un escenario de amenaza permanente, lo que puede obligar a suspender temporalmente algunas operaciones por razones de seguridad.
Infraestructura y calidad de las construcciones agravan los daños
El análisis también aborda las razones por las cuales los terremotos provocaron colapsos generalizados y daños estructurales en edificios del norte venezolano. Según Renee Lee, el comportamiento de una edificación durante un sismo depende de varios factores, entre ellos las normas de diseño sísmico vigentes, el grado de cumplimiento de esas regulaciones y la calidad de la construcción.
En el caso de Venezuela, el código de construcción COVENIN fue publicado por última vez en 2001 y constituye la base de los criterios de diseño sísmico del país. Sin embargo, Moody’s señala que la calidad constructiva y el cumplimiento de las normas suelen ser deficientes por diferentes razones asociadas, en términos generales, a las condiciones económicas predominantes.
La experta explica que, aunque existen sectores donde el parque inmobiliario fue diseñado con mejores estándares, especialmente en zonas urbanas como Caracas, la falta de financiamiento ha deteriorado progresivamente tanto las edificaciones como la infraestructura. A esto se suma la amplia presencia de viviendas autoconstruidas, un tipo de construcción que resulta particularmente vulnerable frente a movimientos sísmicos de gran intensidad. Mientras continúan los trabajos de rescate y los levantamientos de daños, el verdadero alcance de las afectaciones estructurales sigue en proceso de evaluación.
Comparación con otros terremotos
Moody’s considera que los terremotos registrados en Venezuela son comparables al ocurrido en Haití en 2010 debido a que ambos fueron eventos superficiales de deslizamiento lateral. En aquel caso, el terremoto alcanzó una magnitud de 7.0. También establece similitudes con los terremotos ocurridos en el sur de Turquía en 2023, que constituyeron un doble evento de mayor magnitud, con registros de 7.8 y 7.7, igualmente superficiales y de deslizamiento lateral.
En contraste, los sismos venezolanos presentan diferencias importantes frente a los terremotos de Maule, en Chile, y Tohoku, en Japón, ya que estos ocurrieron en zonas de subducción y alcanzaron magnitudes considerablemente superiores.
Lecciones de Haití para la recuperación
Respecto a las lecciones que deja el terremoto de Haití para un proceso de recuperación, Moody’s aclara que la magnitud del impacto observado en Venezuela es muy limitada frente a la tragedia registrada en ese país en 2010. El gobierno haitiano estimó entonces que unas 250.000 viviendas y 30.000 edificios comerciales colapsaron o sufrieron daños graves. Además, calculó que el número de fallecidos osciló entre 220.000 y 316.000 personas, aunque el propio análisis señala que existen estimaciones menores elaboradas por otras agencias y que la cifra real resulta difícil de determinar con precisión.
Mientras avanzan las labores de evaluación en Venezuela, Moody’s concluye que la combinación de daños en infraestructura, interrupciones de servicios esenciales, presión sobre el sistema de salud y la posibilidad de nuevas réplicas configura un escenario que exigirá una respuesta particularmente desafiante durante los próximos días.



