El embajador estadounidense en Israel, Mike Huckabee, firmó el miércoles un acuerdo con el ministro de Exteriores israelí, Gideon Saar, para el traspaso de la Embajada de Estados Unidos a una nueva sede permanente en Jerusalén. El acuerdo establece un arrendamiento de 99 años renovable por un dólar, según declaró Huckabee durante el evento.
Detalles del acuerdo
Huckabee afirmó que se trata de “una decisión permanente e indefinida de Estados Unidos que no solo reconoce a Jerusalén como la capital eterna, indígena y perpetua del pueblo judío”, sino que “izará nuestra bandera en un complejo permanente”. La nueva embajada se construirá en el complejo Allenby, al sur de Jerusalén, en un terreno baldío de aproximadamente 3,1 hectáreas (7,7 acres), cerca de los barrios de Baka y Talpiot.
El embajador describió el edificio como “enorme y costoso”, representando a los 700.000 estadounidenses que, según él, residen en Israel. Durante la ceremonia, Huckabee sacó un dólar y lo sostuvo frente a los presentes, ofreciéndose a entregarlo para subrayar el simbolismo de que Estados Unidos ya no abandonará Jerusalén.
Contexto político
Israel considera Jerusalén (incluyendo su parte este, ocupada en 1967 y anexionada en 1980) como su capital única e indivisible, posición no reconocida por la mayoría de la comunidad internacional. Los palestinos reclaman Jerusalén Este como su capital. El reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel fue realizado por el presidente Donald Trump en diciembre de 2017, durante su primer mandato, cuando ordenó la reubicación de la embajada desde Tel Aviv. Su hija Ivanka, entonces asesora principal, asistió a la inauguración de la sede provisional.
El ministro israelí Gideon Saar aseguró que “Estados Unidos es indispensable para Israel”, y viceversa. Además, señaló que ocho países ya han trasladado sus embajadas a Jerusalén: Guatemala, Honduras, Kosovo, Papúa Nueva Guinea, Paraguay, Fiji y la región separatista de Somalilandia (reconocida solo por Israel). Saar expresó su esperanza de que pronto sean “diez o más”.
Reacciones internacionales y controversias
En 2017, la decisión de Trump generó amplias críticas internacionales. La Liga Árabe calificó el traslado como un “ataque flagrante a los sentimientos de los árabes y musulmanes” y una “grave violación de las normas del derecho internacional”. La mayoría de las naciones mantienen sus embajadas en Tel Aviv, con oficinas o consulados en Jerusalén, algunos establecidos antes de 1948 para dar servicio a los palestinos. Países como Argentina, bajo Javier Milei, han prometido seguir el ejemplo, aunque sin concretar.
En 2022, Adalah, un grupo de derechos humanos en Israel, afirmó que los terrenos del complejo de la embajada fueron confiscados a palestinos bajo la Ley de Propiedad de los Ausentes de 1950. Según documentos de archivo citados por la agencia Anadolu, el terreno pertenecía a familias palestinas antes de 1948 y fue arrendado a las autoridades del Mandato Británico. Adalah declaró que la confiscación viola el derecho internacional, en particular el artículo 46 del Reglamento de La Haya, que prohíbe la confiscación de propiedad privada.
Posición de la ONU
Las Naciones Unidas consideran Jerusalén Este como territorio palestino ocupado desde 1967 y sostienen que cualquier medida para cambiar el carácter o estatus jurídico de la ciudad carece de efecto legal bajo el derecho internacional. La decisión de Estados Unidos sigue siendo motivo de controversia diplomática.



