Teherán se ha convertido en una fortaleza mientras se prepara para unos funerales sin precedentes para el difunto líder supremo Alí Jamenei, quien falleció hace cuatro meses en ataques israeloestadounidenses que desencadenaron una guerra. Las autoridades esperan entre 15 y 20 millones de participantes solo en la capital iraní para el homenaje de tres días, que busca demostrar fuerza tras el conflicto de casi 40 días con Estados Unidos e Israel que ha costado la vida a numerosos altos dirigentes y miles de civiles.
Preparativos en la Mosalla
En la capital, a la entrada de la mezquita donde será expuesto el féretro del ayatolá, obreros y equipos de rescate trabajan bajo un calor intenso en los últimos preparativos. Un equipo de la AFP tuvo acceso excepcional al lugar. "La gente vendrá de todo Irán. Habrá muchísima gente", comentó en voz baja Hosein Moghadassi, un empleado de 43 años. Se espera que algunos comiencen a hacer fila desde la noche del viernes para la apertura de puertas a las 06:00 del sábado (02:30 GMT).
El vasto complejo de la Mosalla, diseñado para grandes oraciones del viernes, conmemoraciones oficiales y concentraciones religiosas, permanecerá abierto día y noche hasta el lunes. Luego, un cortejo transportará el féretro de Jamenei por las calles de Teherán antes de dirigirse el martes a la ciudad sagrada de Qom.
Asistencia internacional
Se espera la presencia de dirigentes y responsables de una treintena de países, principalmente vecinos. Entre los confirmados están el expresidente ruso Dmitri Medvédev y el primer ministro paquistaní Shebaz Sharif. China estará representada por He Wei, un alto responsable del Parlamento. No se ha invitado a ningún líder europeo.
Funerales de Estado sin precedentes
Los funerales de Estado para Jamenei, inicialmente previstos para marzo pero aplazados por la guerra, se perfilan como los más grandes en la historia de Irán. En 1989, cuando murió su predecesor, el ayatolá Ruhollah Jomeini, alrededor de 10 millones de personas asistieron a sus exequias, según cifras oficiales, y avalanchas humanas causaron más de una decena de muertos.
Junto al féretro de Jamenei también estarán expuestos los de sus allegados que murieron el primer día de la guerra, incluyendo una de sus hijas, un yerno, una nuera y una nieta. Una imagen del dirigente con el puño en alto, símbolo de la resistencia que reivindicaba frente a Occidente, está omnipresente en el recinto. "Tu nombre permanecerá eterno en esta tierra de oro", proclama una pancarta, mientras vallas publicitarias y consignas en las calles de Teherán rinden homenaje al "mártir".
Clima de tensión y seguridad
Estos funerales se llevan a cabo en un clima de tensión, con un frágil alto el fuego entre Teherán y Washington, y seis meses después de importantes manifestaciones contra el alto costo de vida y el gobierno. La capital iraní está transformada desde este viernes en una fortaleza, con abundantes fuerzas de seguridad y un enorme perímetro inaccesible en auto. El aeropuerto de Teherán está parcialmente cerrado y lo estará totalmente el lunes, declarado día festivo en todo Irán. Los centros comerciales han bajado la persiana y las empresas han sido obligadas a interrumpir su actividad.
Alí Jamenei será enterrado el 9 de julio en la ciudad sagrada de Mashhad, en el noreste de Irán, de donde era originario. Como líder religioso, su féretro hará escala el miércoles en la vecina Irak, donde la comunidad chiita también es mayoritaria. La presencia de su hijo Mojtaba, quien lo sucedió como líder supremo, no ha sido confirmada; presuntamente herido durante los ataques que mataron a su padre, solo se expresa mediante mensajes escritos y no ha aparecido en público.



