Israel y Líbano celebraron este jueves el acuerdo histórico firmado en Estados Unidos para delimitar su frontera marítima, un pacto que busca resolver una disputa de larga data sobre los derechos de explotación de gas natural en el Mediterráneo oriental. Sin embargo, el grupo chií libanés Hezbolá se opuso firmemente al acuerdo, calificándolo de "concesión" a Israel.
Detalles del acuerdo
El acuerdo, mediado por el enviado estadounidense Amos Hochstein, fue firmado en una ceremonia en la sede de la ONU en Nueva York. Según el texto, se establece una línea de demarcación marítima que otorga a Líbano derechos sobre el campo de gas de Qana, mientras que Israel mantiene el control sobre el campo de Karish. El primer ministro israelí, Yair Lapid, calificó el acuerdo como "un logro diplomático" que fortalece la seguridad de Israel.
Reacción de Hezbolá
Hezbolá, que tiene una fuerte presencia en el sur de Líbano y cuenta con un arsenal de cohetes, rechazó el acuerdo. Su líder, Hasán Nasralá, declaró en un discurso televisado que "este acuerdo no es vinculante para Líbano" y que su grupo "no permitirá que Israel explote nuestros recursos". Nasralá amenazó con tomar medidas si Israel intenta extraer gas de la zona en disputa.
Implicaciones regionales
El acuerdo podría tener un impacto significativo en la economía libanesa, que atraviesa una de las peores crisis financieras del mundo. Se espera que la explotación de gas en el campo de Qana genere ingresos millonarios para el país. Además, el pacto reduce las tensiones entre Israel y Líbano, aunque la oposición de Hezbolá plantea incertidumbre sobre su implementación.
El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, celebró el acuerdo como un avance hacia la estabilidad en la región. "Este es un paso importante para la paz y la prosperidad en el Mediterráneo oriental", dijo Biden en un comunicado.



