Qalibaf: el negociador clave de Irán que firmará la paz con EE. UU.
Qalibaf, el negociador clave de Irán que firma paz con EE. UU.

El presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, ha emergido como el principal negociador y una de las figuras más visibles de la república islámica, que se prepara para firmar la paz con Estados Unidos. Qalibaf, de 64 años, es un pilar del establishment desde hace tres décadas y una de sus figuras no religiosas más destacadas. Asumió un papel protagónico en la guerra y en las conversaciones con Washington. El viernes viajará a Suiza para firmar un acuerdo que ponga fin al conflicto.

Detalles del acuerdo de paz

“Suiza será la sede de la firma, pero aún no se ha determinado el lugar exacto. La próxima ronda de negociaciones comenzará inmediatamente después de la firma”, declaró Mayid Tajt Ravanchi, precisando que el vicepresidente JD Vance representará a Washington, según la televisión estatal iraní.

Qalibaf sobrevivió a la guerra desatada por la ofensiva israelo-estadounidense, en la que murieron varios altos cargos iraníes, incluido el exlíder supremo Alí Jamenei y el jefe de seguridad Alí Larijani.

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El papel de Qalibaf en las negociaciones

Qalibaf encabezó la delegación iraní en las conversaciones de Islamabad el pasado 11 de abril. Allí se reunió con el vicepresidente estadounidense JD Vance, en el contacto de más alto nivel entre ambos países desde antes de la Revolución Islámica de 1979.

En Irán, no está claro quién ostenta el poder tras más de tres décadas y media de dominio de Alí Jamenei. Su hijo Mojtaba fue designado como sucesor, pero no se le ha visto en público desde entonces y se cree que resultó gravemente herido el primer día de la guerra, el 28 de febrero.

Una imagen publicada en redes sociales por las embajadas iraníes mostraba al presidente del Parlamento en el centro del equipo negociador, mientras que el canciller Abás Araqchi permanecía en segundo plano entre tazas de té.

“Desde el asesinato de Larijani, Qalibaf ha aparecido como el nuevo rostro público del esfuerzo militar y diplomático de la república islámica”, resumió Farzan Sabet, del Instituto de Altos Estudios Internacionales y de Desarrollo de Ginebra. “Pero no hay que sobrestimar su influencia real; sigue respondiendo a instancias superiores”, acotó. Entre esas instancias figuran Mojtaba Jamenei y los Guardianes de la Revolución, el ejército ideológico de Irán, cuyas fuerzas aeroespaciales dirigió Qalibaf.

Firmeza contra Trump

Aunque su viaje a Islamabad fue su primera aparición pública desde antes de la guerra, sus publicaciones en redes sociales han sido casi diarias. Sus declaraciones en X, redactadas en un impecable inglés americano, suscitaron dudas sobre su autoría real, ya que no es conocido por hablar inglés fluidamente. Sin embargo, su firmeza es incuestionable.

En respuesta a las amenazas de una invasión terrestre estadounidense, un mensaje del 1 de abril en X afirmó: “Si vienes a nuestra casa (...) te vas a encontrar con toda la familia. Armados, preparados y dispuestos a todo. Adelante, te estamos esperando”. El pasado jueves advirtió que Estados Unidos se exponía a un “atolladero sin fin” tras las amenazas del presidente Donald Trump de golpear Irán “muy fuerte”.

Según el diario Washington Post, su personalidad no dejó indiferente a la delegación estadounidense tras años sin que Estados Unidos tratara directamente con un alto funcionario iraní de primera línea. “Impresionó al equipo estadounidense como un negociador refinado y profesional, y como el dirigente potencial de un nuevo Irán”, señaló el diario.

Clave en la represión de protestas en Irán

Su experiencia civil y militar lo ha llevado a dirigir las fuerzas aeroespaciales de los Guardianes, la policía, la alcaldía de Teherán y ahora el Parlamento. En un poder aún opaco, es difícil saber si goza de la confianza de la nueva cúpula de los Guardianes, en particular de su comandante en jefe, Ahmad Vahidi, y del sucesor de Alí Larijani como jefe del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Mohamad Baqer Zolqadr.

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Con fama de ambicioso, se ha presentado varias veces a las elecciones presidenciales, como en 2005 frente al ultraconservador Mahmud Ahmadineyad. Organizaciones de derechos humanos le han atribuido un papel clave en la represión de protestas, desde las manifestaciones estudiantiles de 1999 hasta el movimiento nacional de enero pasado. “Se ha mostrado ambicioso y oportunista, pero también prudente, un rasgo que le ha permitido escalar hasta lo más alto de la estructura sin ser purgado, como tantos otros”, señaló Sabet.