El gobierno de Bolivia aseguró que el expresidente Evo Morales tendrá que enfrentarse a la justicia de ese país, según informaron las autoridades este sábado, 20 de junio de 2026. La medida responde a la presunta participación de Morales en la promoción de movilizaciones antigubernamentales que han generado una crisis política y social.
Acusaciones del ministro de Gobierno
El ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, culpó directamente al exmandatario de las protestas y los bloqueos de carreteras que exigen la dimisión del actual presidente, Rodrigo Paz. “Con Evo Morales, la ley, con el narcoterrorismo, la ley”, sostuvo Oviedo, dejando claro que el gobierno considera que las acciones del expresidente están vinculadas al narcotráfico y la violencia.
El Ejecutivo acusa a Morales de promover violentas protestas y bloqueos para forzar la renuncia de Paz, quien asumió la presidencia en medio de un clima de tensión política. Las autoridades han señalado que estas movilizaciones han afectado gravemente la economía y el orden público en varias regiones del país.
Posición del presidente Rodrigo Paz
El presidente Rodrigo Paz encuadró la crisis como una ofensiva contra el orden democrático. “Lo que hoy enfrenta Bolivia es una estrategia organizada de desestabilización contra la democracia y un gobierno constituido y debemos llamarla por su nombre: un intento de golpe de Estado desde el narcoterrorismo”, manifestó Paz en una declaración pública.
El mandatario añadió que detrás de las protestas hay “estructuras políticas organizadas” que, según dijo, operan desde el Chapare o Trópico de Cochabamba, región conocida por ser un bastión de apoyo a Evo Morales y también vinculada al narcotráfico. Paz sostuvo que su gobierno agotó las instancias de diálogo antes de tomar la decisión de llevar a Morales ante la justicia.
Impacto y contexto de las protestas
Las protestas, que comenzaron hace varias semanas, han incluido bloqueos de carreteras que han paralizado el transporte de mercancías y personas, generando desabastecimiento en algunas zonas. Los manifestantes, mayoritariamente seguidores de Morales, exigen la renuncia de Paz por considerar su gobierno ilegítimo. Sin embargo, el gobierno boliviano ha calificado estas acciones como un intento de desestabilización.
Hasta el momento, Evo Morales no ha emitido una declaración oficial sobre las acusaciones. Se espera que en los próximos días se definan los pasos legales que seguirá el gobierno en su contra. La crisis ha puesto a Bolivia en el centro de la atención internacional, con organismos como la OEA y la ONU llamando al diálogo para resolver el conflicto.



