La ciudadanía estadounidense de Abelardo de la Espriella ha abierto un debate jurídico que podría extenderse más allá de las urnas si el candidato resulta elegido presidente. Un grupo de exmagistrados y juristas señaló que no existe una inhabilidad constitucional que le impida aspirar o llegar al cargo, pero advirtió que las obligaciones asumidas al naturalizarse ciudadano de Estados Unidos podrían generar una incompatibilidad para ejercer la Presidencia.
El debate no es sobre una inhabilidad
Uno de los aspectos más relevantes del análisis es que los propios juristas reconocen que la Constitución no prohíbe expresamente que una persona con doble o múltiple nacionalidad llegue a la Presidencia de la República. Según recuerdan, los requisitos son ser colombiano por nacimiento, ciudadano en ejercicio y mayor de 30 años. Desde esa perspectiva, sostienen que no existe una barrera jurídica directa para la candidatura.
El abogado constitucionalista Ramiro Bejarano coincidió en ese punto durante una entrevista en Blu Radio y explicó que "cualquier persona puede tener doble nacionalidad y aspirar a la presidencia de la república". El problema, a su juicio, aparece en otro terreno, relacionado con las obligaciones que adquiere quien se naturaliza ciudadano estadounidense.
El juramento que concentra la discusión
La tesis de los exmagistrados y de Bejarano gira alrededor del juramento que debe realizar una persona para obtener la ciudadanía estadounidense. Ese acto implica compromisos de lealtad hacia Estados Unidos y obligaciones de defensa de la Constitución y las leyes de ese país. Para los firmantes del comunicado, esas responsabilidades podrían entrar en tensión con las funciones que debe cumplir un presidente colombiano como jefe de Estado, jefe de Gobierno y comandante supremo de las Fuerzas Armadas.
Bejarano sostuvo que allí se encuentra el núcleo de la controversia. Incluso reconoció que no existe una norma expresa que establezca la incompatibilidad que plantea. "No hay una norma que diga lo que yo le estoy diciendo", afirmó durante la entrevista, al explicar que se trata de una construcción jurídica derivada de los compromisos asumidos en el proceso de naturalización.
Qué pasaría si gana las elecciones
Un análisis elaborado por Luis Bernardo Mur, decano de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas de la Universidad de San Buenaventura, Bogotá, plantea que el principal riesgo no está en la inscripción de la candidatura ni en la eventual elección, ya que el escenario más probable sería una discusión judicial posterior. Según esa lectura, una victoria electoral no sería anulada automáticamente por la Registraduría ni por el Consejo Nacional Electoral con base en este argumento. Sin embargo, podrían presentarse demandas de nulidad electoral ante el Consejo de Estado para que los tribunales determinen si existe o no la incompatibilidad planteada por los exmagistrados.
Este elemento cambia el foco de la discusión y deja claro que el problema ya no sería la elegibilidad del candidato, sino la posibilidad de que una eventual Presidencia quede sometida a controversias jurídicas que prolonguen el debate durante meses o incluso años.
Un caso sin antecedentes conocidos
Otro aspecto que aumenta el interés sobre el tema es la ausencia de precedentes claros, punto en el que Bejarano señaló que no conoce antecedentes de un presidente colombiano que haya sido naturalizado ciudadano estadounidense. Precisamente por ello, los expertos consideran que cualquier decisión futura podría obligar a las altas cortes a fijar criterios sobre una situación que hasta ahora no ha sido examinada en Colombia.
“Técnicamente, la vía de una posible renuncia existe y es relativamente expedita. El procedimiento exige acudir a una embajada o consulado de EE. UU. para firmar un juramento formal de renuncia a la ciudadanía ante un funcionario consular (formularios DS-4080 y DS-4081 del Departamento de Estado), con una tarifa administrativa de US$2.350. Es un acto voluntario, irrevocable y que no requiere autorización del gobierno estadounidense más allá de la aprobación del trámite”, dijo el decano Mur.
La renuncia que podría cambiar el escenario
Dentro de la discusión aparece una alternativa que aún no ha sido aclarada por la campaña, respecto a una eventual renuncia a la ciudadanía estadounidense. El mecanismo existe y podría tramitarse ante autoridades consulares de Estados Unidos. Sin embargo, también se advierte que una decisión de ese tipo abriría nuevas discusiones. Entre ellas, si la renuncia resolvería completamente la controversia jurídica o si el debate seguiría vigente por el hecho de haber realizado el juramento de naturalización en 2023.
Además del componente legal, la renuncia tendría implicaciones políticas. Durante la campaña, De la Espriella ha presentado su ciudadanía estadounidense como una ventaja estratégica y como una muestra de cercanía con ese país.
Por ahora, la controversia permanece abierta. Lo que parece claro es que la discusión ya no gira sobre si Abelardo de la Espriella puede ser candidato o incluso ser elegido presidente. El debate que plantean exmagistrados y juristas es qué ocurriría después de una eventual victoria y si la ciudadanía estadounidense podría convertirse en el origen de una batalla judicial inédita para la institucionalidad colombiana.



