Abelardo de la Espriella y su discurso machista: un peligro para la equidad de género
Abelardo de la Espriella y su discurso machista: un peligro

El abogado y precandidato presidencial por su movimiento "Defensores de la Patria", Abelardo de la Espriella, hizo entrega de 4,8 millones de firmas en la Registraduría. Sin embargo, más allá de este hito electoral, su discurso ha sido objeto de fuertes críticas por su contenido machista y violento.

Un discurso que perpetúa la masculinidad tóxica

De la Espriella no solo ha incurrido en expresiones abiertamente sexistas, como forzar a una reportera a elogiar el tamaño de su pene o justificar un feminicidio como un acto de amor, sino que también transmite una masculinidad violenta a través de símbolos y gestos. Sus gritos, el chaleco antibalas, las referencias marciales y la apelación a la fuerza bruta —destripar, exterminar— revelan una concepción del poder basada en la dominación.

El peligro de la normalización del patriarcado

Esta forma de masculinidad es quizás más peligrosa que el elogio al pene, porque apela al instinto y a la inconsciencia. El patriarcado se ha normalizado sin cuestionamientos, se ha heredado a través del lenguaje y las instituciones culturales, y se reproduce en las dinámicas sociales porque "así ha sido siempre". Como señala Judith Butler, la masculinidad no es algo que los hombres son, sino algo que interpretan. Ser recio, viril, fuerte, valiente, proveedor o jefe no son características innatas, sino papeles que los machos actúan porque así les enseñaron.

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Jerarquías y exclusión

El problema no son los adjetivos en sí mismos, sino las jerarquías que crean por oposición a lo femenino: el hombre es fuerte, la mujer es débil; el hombre es voluntad, la mujer es impulso; el hombre es poderoso, la mujer es sumisa; el hombre es trabajo y la mujer es casa. Estos estereotipos generan exclusión y desigualdad. El macho que no encaje en la masculinidad hegemónica merece castigo, la mujer que no quiera ser madre es juzgada, y la pareja homoparental es considerada pecadora.

Un retroceso en la evolución social

De la Espriella habita esa masculinización tóxica, reitera roles obsoletos y exhibe la superioridad del macho hegemónico. Su discurso es emocional y cautivador para quienes repiten patrones sin cuestionarse, pero sobre todo es peligroso porque implica un retroceso en la evolución social, en la reflexión y en la construcción de la equidad y la justicia. El incisivo "firmes por la patria", acompañado del gesto militar, no es menos que insensato en boca de mujeres y de quienes no encajan en la lógica tradicional de la heterosexualidad, porque invalida lo femenino y los obliga a negociar su existencia desde la desventaja.

Esta columna cierra parafraseando la arenga de las sufragistas de 1954: Mujer colombiana —y, añado, persona diversa— salve usted la verdadera patria.

Por Laura Galindo

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