Anif: 4 desafíos económicos marcarán inicio del nuevo Gobierno en Colombia
Anif: 4 desafíos económicos para el nuevo Gobierno

El presidente electo, Abelardo De La Espriella, asumirá la Presidencia de Colombia para el periodo 2026-2030 con una economía que enfrenta retos simultáneos en crecimiento económico, mercado laboral, inflación y sostenibilidad fiscal, de acuerdo con un informe de diagnóstico económico de Anif.

El documento advierte que estos cuatro frentes están estrechamente relacionados y condicionarán el margen de acción de la nueva administración para impulsar la inversión, fortalecer la producción y preservar la estabilidad macroeconómica del país.

Bajo dinamismo productivo limita empleo y recaudo

El análisis sostiene que el bajo dinamismo productivo limita tanto la generación de empleo como el recaudo tributario, mientras que la fragilidad de las finanzas públicas reduce la capacidad del Estado para estimular la inversión. En ese contexto, el informe plantea que las decisiones de política pública no admiten espera y que el punto de partida del próximo Gobierno estará determinado por desequilibrios que se han acumulado durante los últimos años.

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En materia de crecimiento, el diagnóstico muestra una economía que mantiene margen de mejora, pero que todavía no alcanza un ritmo consistente con su potencial. El crecimiento real anual fue de 2,6% entre 2024 y 2025, superando en 1,1 puntos porcentuales el registrado el año anterior. Sin embargo, durante el primer trimestre de 2026 la expansión se ubicó en 2,2%, por debajo del 2,5% observado en el mismo periodo de 2025 y lejos del crecimiento potencial que permitiría expandir la economía sin generar presiones inflacionarias.

Cambio en la composición del PIB: más consumo, menos industria

El documento advierte que la composición de ese crecimiento constituye desafíos para el nuevo Gobierno. Durante las dos últimas décadas el consumo de los hogares ha ganado protagonismo dentro del Producto Interno Bruto, al pasar de representar el 47% en 2006 al 52,5% en 2026. En contraste, la industria perdió participación al descender de 15,7% a 11,5% en el mismo periodo, reflejando un debilitamiento gradual de la capacidad productiva nacional.

Esa transformación también se observa en la estructura sectorial del PIB. Las actividades secundarias redujeron su participación de 20,6% en 2006 a 14% en 2026. Mientras tanto, las actividades terciarias pasaron de representar el 56% al 62,8% de la economía. Según el informe, buena parte de esos servicios presentan menores niveles de productividad, alta informalidad y menores encadenamientos productivos, factores que limitan el crecimiento de largo plazo.

Como consecuencia de esta composición, la economía depende cada vez más del consumo interno y de las importaciones de materias primas y bienes durables para satisfacer la demanda. El documento señala que esta situación incrementa la exposición del país a la volatilidad cambiaria y a los precios internacionales, especialmente en un contexto marcado por las presiones derivadas del conflicto en Medio Oriente.

Mercado laboral: mejora en desempleo, pero persiste informalidad

El mercado laboral constituye otro de los frentes que recibirá la nueva administración con resultados mixtos. Por un lado, el desempleo ha mostrado una reducción sostenida. La tasa de desocupación pasó de 11,6% a 9,4% en abril de 2026. Al mismo tiempo, el número de ocupados aumentó 2,5% en lo corrido del año, impulsado principalmente por el crecimiento de los empleados particulares, que avanzaron 3,5%, por encima de los trabajadores por cuenta propia.

No obstante, el informe advierte que la mejora en empleo convive con problemas estructurales que siguen limitando la calidad del mercado laboral. La informalidad continúa afectando a cerca de cinco de cada diez trabajadores. De acuerdo con las cifras citadas, la tasa de informalidad alcanzó 55% y aproximadamente el 54,1% de ocupados no realiza aportes al sistema pensional, situación que compromete la estabilidad económica de largo plazo y la protección social.

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El documento también identifica un fenómeno de compresión salarial asociado al incremento acumulado del salario mínimo. Según el análisis, el salario mínimo ha comenzado a operar como un imán. En ese sentido, explica que "en lugar de ser un piso desde el cual los salarios escalan, se ha convertido en el punto de convergencia de las nuevas ocupaciones". Como evidencia, señala que el número de asalariados que reciben un salario mínimo pasó de 3,4 millones entre enero y abril de 2025 a 3,8 millones durante el mismo periodo de 2026, mientras disminuye el grupo de trabajadores con ingresos superiores.

A ello se suma el comportamiento de la participación laboral. Seis años después de la pandemia, la tasa global de participación continúa por debajo de los niveles registrados antes de la emergencia sanitaria. Entre enero y abril de 2026 se ubicó en 64,5%, inferior al 64,9% observado en el mismo periodo de 2019 y más distante del promedio de 66,9% registrado durante la década anterior. El informe añade que la mayoría de quienes permanecen fuera de la fuerza laboral están dedicados a labores del hogar, lo que representa una reserva de capital humano que no participa en la actividad económica.

Inflación repunta y proyecciones apuntan a 6,4% al cierre de 2026

El documento también advierte que la inflación volvió a mostrar señales de aceleración durante los primeros meses de 2026. Después de cerrar 2025 en 5,1%, el indicador aumentó hasta 5,84% en mayo, alejándose nuevamente de la meta de 3% fijada por el Banco de la República. En lo corrido del año, la inflación alcanzó 4,36% a mayo, superior al 3,63% registrado durante el mismo periodo de 2025.

Las mayores presiones provinieron del componente de servicios, que aportó 3,2 puntos porcentuales a la inflación anual de mayo, seguido por los alimentos, con 1,1 puntos porcentuales. El informe atribuye el comportamiento de los servicios a la transmisión del incremento del salario mínimo y a la indexación con la inflación del cierre de 2025, mientras que en los alimentos identifica choques de oferta asociados a las lluvias que afectaron el abastecimiento. Bajo este escenario, las proyecciones apuntan a una inflación cercana a 6,4% al cierre de 2026 y advierten que un fenómeno fuerte de El Niño podría llevarla a 7%.

Déficit fiscal y deuda pública limitan margen de maniobra

A este panorama se suma la situación de las finanzas públicas. El balance fiscal cerró 2024 con déficit de 6,7% del PIB y cerró 2025 con un déficit de 6,4%, cifras que, excluyendo los años de pandemia, corresponden a los mayores desequilibrios fiscales registrados en lo corrido del siglo XXI. El documento también destaca el deterioro del balance primario, que pasó de un déficit de 2,4% a 3,5% en 2025, reflejando la dificultad estructural para generar los superávits necesarios que permitan estabilizar la deuda pública.

El aumento del endeudamiento refuerza ese diagnóstico. Desde 2024 la deuda neta permanece por encima del 58% del PIB y durante el primer trimestre de 2026 pasó de 58,2% a 58,6% frente al mismo periodo del año anterior. Según el informe, este comportamiento limita el margen para aumentar gasto público así como la coordinación entre la política fiscal y la política monetaria en un entorno donde la inflación continúa por encima de la meta.

Como conclusión, el documento sostiene que el próximo Gobierno enfrentará el reto de avanzar de manera simultánea en la recuperación de la confianza de los inversionistas, el fortalecimiento de la capacidad productiva, la mejora en la calidad del empleo y el restablecimiento de la disciplina fiscal. En un contexto de restricciones fiscales y monetarias, el informe señala que aumentar la inversión será determinante para elevar el potencial de crecimiento de la economía y generar mejores condiciones para el empleo y el recaudo durante el próximo cuatrienio.