La más reciente caricatura de Zuleta, publicada en El Espectador, arremete contra la organización del Mundial FIFA 2026. Con su característico estilo satírico, el dibujante pone en evidencia las contradicciones y los intereses oscuros que rodean al evento futbolístico más importante del planeta.
La sátira de Zuleta sobre el Mundial
En la ilustración, se observa a los directivos de la FIFA manipulando los hilos del torneo, mientras los aficionados y jugadores quedan relegados a un segundo plano. La crítica apunta directamente a la corrupción que ha manchado la historia reciente del organismo rector del fútbol mundial.
Zuleta utiliza elementos visuales como billetes, maletines y sombras para representar los sobornos y acuerdos bajo la mesa. La caricatura no solo busca entretener, sino también generar conciencia sobre el impacto social y económico de un evento que, según el caricaturista, beneficia principalmente a las élites.
El contexto del Mundial 2026
El Mundial de 2026 será organizado por Estados Unidos, Canadá y México, marcando la primera vez que tres países comparten la sede. Sin embargo, las denuncias de corrupción en la adjudicación del torneo han empañado el proceso. La caricatura de Zuleta se suma a las voces críticas que cuestionan la transparencia de la FIFA.
Además, el dibujo resalta el costo humano del evento, con referencias a los desplazamientos forzados y la explotación laboral en los países anfitriones. Según Zuleta, "el fútbol se ha convertido en un negocio que olvida a sus verdaderos protagonistas: los hinchas y los jugadores".
Reacciones y análisis
La publicación ha generado debate en redes sociales, donde algunos aplauden la valentía del caricaturista, mientras otros lo acusan de ser demasiado crítico. No obstante, la obra de Zuleta invita a una reflexión profunda sobre el papel del deporte en la sociedad actual.
En palabras del propio artista: "El Mundial debería ser una fiesta del fútbol, pero cada vez más se parece a un circo de intereses económicos". La caricatura se convierte así en un espejo incómodo para los organizadores y seguidores del evento.



