El centro decide presidente en Colombia: ¿continuidad o alternancia?
Centro decide presidente en Colombia: continuidad o alternancia

Analistas 20/06/2026. El centro decide presidente. Edwin Maldonado, asesor económico. VER MÁS COLUMNAS DE ESTE AUTOR.

Este domingo Colombia elige presidente entre la izquierda y la derecha. Podría pensarse que el centro desapareció. Pero no fue así. No llegó con candidato propio a segunda vuelta, pero puede terminar decidiendo la Presidencia. Quienes se sienten huérfanos de representación tienen, precisamente por eso, más poder del que creen.

La primera vuelta dejó al país ante el escenario que muchos moderados querían evitar. En contextos de polarización, los miedos y el rechazo al gobierno suelen empujar a decisiones más fuertes.

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Pero Colombia no se quedó sin centro; una base importante de votantes quedó en una bolsa heterogénea: clase media, profesionales, trabajadores, empresarios, jóvenes e independientes que rechazan los extremos y valoran la estabilidad, la institucionalidad y el orden democrático.

Son votantes de Claudia López y Sergio Fajardo, moderados de la gran consulta que apoyaron a Paloma, ciudadanos que votaron en blanco y abstencionistas que no se sintieron representados por los extremos. Son más de dos millones de votos y, para ganar, ambos candidatos necesitan esos votos.

Aunque sus referentes tomaron caminos distintos, el votante de centro no sigue consignas ni transfiere su voto por obediencia. Escucha, compara riesgos y decide bajo su propio juicio. Esa independencia no es debilidad. Es moderación, una de las virtudes más necesarias de nuestra democracia.

Iván Cepeda ha dicho que una constituyente no sería prioridad y ha presentado su candidatura como una convocatoria amplia. Sin embargo, eso no despeja las dudas. Petro mantiene vivo ese debate y Colombia ya vivió la distancia entre las promesas de campaña y la forma de gobernar: estigmatización de contradictores, tensión institucional, menor confianza para invertir y deterioro de la seguridad. Esos antecedentes antidemocráticos pesan.

Del otro lado, De La Espriella genera dudas legítimas. Su estilo confrontacional y algunas señales frente a derechos adquiridos, minorías e independencia institucional producen resistencia real en quienes valoran la moderación y la técnica. Sería un error minimizarlas. La presencia de José Manuel Restrepo en la fórmula no las borra, pero introduce una señal de experiencia económica, respeto institucional y capacidad de diálogo que para muchos votantes de centro puede funcionar como garantía parcial.

La segunda vuelta pone al centro ante una decisión difícil. No puede defender a un candidato como propio ni fingir entusiasmo donde hay dudas legítimas. Debe evaluar cuál opción representa mayor riesgo para la democracia, las instituciones y el orden constitucional. La decisión tiene un eje claro: continuidad o alternancia.

Quienes voten por la continuidad deben recordar que un segundo periodo del mismo proyecto llega con más poder acumulado sobre entidades, organismos de control, cortes y mayorías políticas. Las instituciones rara vez se deterioran de golpe.

Quienes voten por la alternancia deben hacerlo con exigencias claras: Constitución, independencia de poderes, garantías para la oposición, seguridad con legalidad, responsabilidad fiscal, libertad de prensa y respeto institucional.

Este domingo el centro puede decidir presidente. Debe votar pensando que la democracia necesita cambios de gobierno para corregir rumbos e impedir que un proyecto se confunda con el Estado.

Colombia necesita superar brechas sociales y recuperar la confianza, la inversión y la seguridad. Pero nada será sostenible si primero no preservamos las reglas básicas de la democracia. Permitir que un proyecto con antecedentes de deterioro institucional permanezca otros cuatro años acumulando poder no es un riesgo menor. Esa puede ser la diferencia entre errores corregibles y daños estructurales, o acercarnos a lo que Mauricio Gaona ha llamado una “dictadura democrática”.

Antes que cualquier candidatura está Colombia. Antes que cualquier preferencia personal está la Constitución. Y antes que cualquier cálculo electoral está una obligación superior: defender la democracia y el orden constitucional. Ese es el voto que este domingo le pide el país al centro.

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