En el marco de las elecciones presidenciales de 2026 en Colombia, la figura de Iván Cepeda se ha convertido en el centro de una fuerte disputa narrativa. Sus opositores han intensificado una campaña en la que lo presentan como el heredero directo de la guerrilla, buscando desacreditar su trayectoria política y su propuesta de paz total.
La estrategia de la oposición
Diversos sectores políticos, especialmente aquellos que se oponen al actual gobierno, han utilizado este calificativo para asociar a Cepeda con grupos armados ilegales. La narrativa busca conectar su pasado como defensor de derechos humanos y su cercanía con procesos de paz, con una supuesta continuidad de la lucha armada.
El origen del señalamiento
El término "heredero de la guerrilla" ha sido promovido por figuras de la derecha y algunos medios de comunicación. Se basa en la participación de Cepeda en la Comisión de la Verdad y su defensa de los acuerdos de paz con las Farc. Sus detractores argumentan que esto lo convierte en un aliado de los excombatientes, ignorando su labor legislativa y su compromiso con la democracia.
Reacciones de Cepeda y su equipo
Frente a estas acusaciones, el senador ha respondido que se trata de una estrategia de miedo y desinformación. En declaraciones recientes, afirmó que sus oponentes intentan desviar la atención de los verdaderos problemas del país, como la desigualdad y la corrupción. Su equipo de campaña ha diseñado una contraofensiva comunicativa para desmentir estos señalamientos.
Impacto en la opinión pública
Encuestas recientes muestran que la narrativa ha calado en algunos sectores de la población, especialmente en regiones afectadas por el conflicto. Sin embargo, también ha generado rechazo entre defensores de derechos humanos y académicos, quienes consideran que se trata de una estigmatización peligrosa.
Contexto electoral
A menos de dos años de las elecciones, la polarización se intensifica. Cepeda, quien aspira a ser candidato presidencial por el Pacto Histórico, enfrenta el reto de desmarcarse de estas acusaciones mientras consolida su base electoral. La estrategia de sus opositores parece buscar debilitar su imagen antes de que comience formalmente la campaña.
En conclusión, la narrativa de que Iván Cepeda es el heredero de la guerrilla es una herramienta política utilizada por sus adversarios para intentar frenar su ascenso electoral. Queda por ver si esta estrategia tendrá éxito o si, por el contrario, terminará fortaleciendo su perfil como defensor de la paz.



