Los discursos de Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella tras la primera vuelta presidencial evidencian profundas diferencias en materia económica, especialmente en impuestos, inversión, apertura comercial y tamaño del Estado, según un análisis de la firma de inteligencia electoral Dapper.
Dos visiones económicas para la segunda vuelta
El informe de Dapper señala que Cepeda centró su mensaje en la defensa de las políticas sociales de los últimos años y en la necesidad de ampliar apoyos para el balotaje. Mencionó el salario vital, la reforma agraria, la educación pública, la matrícula cero y el apoyo a la juventud, lo que representa una señal de continuidad con el oficialismo.
En contraste, De la Espriella presentó una agenda orientada a la apertura económica, la reducción del Estado y la recuperación de la confianza inversionista. Cuestionó el endeudamiento, el aumento de impuestos y la pérdida de confianza, proponiendo libertad económica y apertura comercial.
Inversión y confianza empresarial
El análisis destaca que De la Espriella vinculó los problemas económicos con el aumento de impuestos y el deterioro de la confianza inversionista. Propuso un modelo basado en apertura comercial, seguridad jurídica y promoción empresarial. La presencia de José Manuel Restrepo como fórmula vicepresidencial fortalece el perfil técnico de su proyecto.
En el caso de Cepeda, no se identificaron anuncios específicos sobre inversión privada o cambios regulatorios. Su atención se concentró en defender su proyecto político y ampliar apoyos, sin abordar propuestas económicas concretas.
Señales para empresas e inversionistas
Dapper concluye que los discursos dejan señales distintas para los actores económicos. De la Espriella ofrece una narrativa de apertura económica, seguridad jurídica y reducción del Estado, con defensa explícita de la Constitución de 1991. Cepeda, en cambio, busca consolidar una coalición política amplia con sectores progresistas, movimientos sociales y sindicatos.
Con la segunda vuelta programada para el 21 de junio, la discusión económica se consolida como un tema central para empresarios, inversionistas y ciudadanos interesados en el rumbo del país.



