Colombia extrema: el futuro entre dos extremos y el voto por el menos peor
Colombia extrema: dos extremos en segunda vuelta electoral

Posdatas electorales: el país se juega entre dos extremos

El futuro de Colombia se define entre dos polos opuestos, y más de un ciudadano deberá resignarse a votar por el candidato que considere el menos malo. La primera vuelta electoral confirmó lo que muchos sospechaban: el panorama político se divide entre el uribismo y el petrismo, dejando poco espacio para opciones intermedias.

La gran derrotada de la jornada fue Paloma Valencia. Muchos analistas sumaban los votos que ella y Juan Daniel Oviedo obtuvieron en la Gran Consulta —cerca de 5 millones entre ambos— y creían que esa base se mantendría en esta instancia. Sin embargo, Valencia no alcanzó ni la mitad de esa cifra.

Por el contrario, las grandes ganadoras fueron la Registraduría Nacional y las autoridades electorales, que desvirtuaron las dudas que Gustavo Petro había intentado sembrar sobre la transparencia del proceso. Otro ganador indiscutible fue Álvaro Uribe, quien logró que sus dos cartas pasaran a la segunda vuelta sin contratiempos.

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La fatiga de elegir entre uribismo y petrismo

Para muchos electores resulta agotador tener que escoger nuevamente entre un candidato uribista y uno petrista. No obstante, es importante recordar que el fenómeno del petrismo surgió gracias a los errores del uribismo, que se vio salpicado por escándalos de corrupción, clientelismo, chuzadas, violaciones de derechos humanos, la reforma de la Constitución a medida y la connivencia con grupos paramilitares.

Sin la ineptitud y la torpeza política de Iván Duque, la situación actual sería distinta. Aunque los uribistas aseguraban que Juan Manuel Santos entregaría el país a las Farc, lo cierto es que se lo entregó al Centro Democrático, cuyo gobierno allanó el camino para que Petro llegara a la Casa de Nariño.

Dos candidatos nefastos

Los dos finalistas han mostrado discursos decepcionantes. El abanderado del continuismo prácticamente delegó su campaña en Petro, evitando hablar de los desastres de la gestión gubernamental. Hermético, distante y esquivo con los medios, nunca se refiere a la crisis de la salud, la corrupción ni la inseguridad desatada en territorios y ciudades, consecuencia de la fallida política de paz total.

Su adversario, un abogado excéntrico que ha construido su carrera y fortuna blanqueando la imagen de clientes de dudosa reputación, pretende copiar el autoritarismo de populistas extranjeros para quienes los derechos humanos, la cultura, la diversidad y el medio ambiente son un estorbo. Es un acosador de la prensa, se ha jactado de torturar animales y es un exhibicionista del mal gusto. En resumen, entre el diablo y él, mejor escoja el diablo.

El papel de Petro y la oposición

Gane quien gane, Petro se dedicará a hacer oposición. La alianza entre Cepeda y Petro es un matrimonio por conveniencia; son muy diferentes. Si triunfa Cepeda, Petro le pasará la factura, y como Cepeda no se dejará mangonear, el choque será inevitable. Si el vencedor es De la Espriella, la situación será aún peor: las dos caras del populismo en abierta confrontación.

A quienes dicen que tendrán que ponerse tapabocas y guantes para votar por De la Espriella, hay que recordarles que ellos mismos lo buscaron. Para enfrentar a Cepeda existían mejores opciones, pero se dejaron obnubilar por las encuestas y ahí tienen a su candidato.

El voto en blanco como alternativa

Por fortuna, no es obligatorio votar por ninguno de esos dos. Existe la opción del voto en blanco, que permite expresar el descontento sin apoyar a ningún extremo.

Los discursos de los candidatos finalistas fueron decepcionantes. Ninguno de los dos estuvo a la altura de alguien que está a las puertas de la presidencia de la República.

Crítica a los medios tradicionales

Los medios tradicionales —radio y televisión— deberían revisar su cubrimiento electoral, que ya parece obsoleto. Las mesas llenas de presentadores, analistas y opinadores ya no aportan mucho a una audiencia que tiene disponibles al instante los boletines oficiales y la información transmitida por plataformas y canales digitales.

Muy ingenioso el titular del lunes de El Espectador: “Colombia extrema”, dos palabras que lo resumían todo.

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