Un tema de gran relevancia ha pasado desapercibido en el panorama político colombiano: el profundo conflicto de intereses que surgiría si Abelardo de la Espriella resultara elegido presidente. Este candidato no solo posee la nacionalidad colombiana, sino también la italiana y la estadounidense. Mientras que la nacionalidad italiana no genera controversia, la estadounidense implica un compromiso legal que podría poner en jaque la lealtad hacia Colombia.
El juramento de ciudadanía estadounidense
Para adquirir la nacionalidad de Estados Unidos, los solicitantes deben firmar un documento del Servicio de Ciudadanía e Inmigración (USCIS) que incluye la siguiente declaración: “Por la presente declaro, bajo juramento, que absoluta y enteramente renuncio y abjuro a toda lealtad y fidelidad a cualquier príncipe, potentado, estado o soberanía extranjera... que apoyaré y defenderé la Constitución y las leyes de los Estados Unidos de América contra todos los enemigos, extranjeros y nacionales; que guardaré verdadera fe y lealtad a los mismos”.
El periodista Armando Neira, en un artículo de la revista Cambio, explicó que este juramento implica la supremacía de la ley estadounidense en caso de conflicto con el país de origen del ciudadano. Es decir, la obligación legal y civil del individuo estaría con Estados Unidos, incluso por encima de Colombia.
Consecuencias para la presidencia colombiana
Aunque según el jurista Rodrigo Uprimny, la ley colombiana no exige renunciar a otras nacionalidades para ser presidente, y la legislación estadounidense tampoco obliga a hacerlo, es evidente que De la Espriella enfrentaría un permanente conflicto de lealtades. Esto lo llevaría, en la práctica, a traicionar la fidelidad que debe a Colombia.
Este no es un tema abstracto. Se manifestaría en situaciones concretas, como por ejemplo: ¿qué haría De la Espriella si el presidente Trump decidiera imponer aranceles exorbitantes a productos colombianos? ¿O si Trump enviara tropas estadounidenses a territorio colombiano bajo el pretexto de perseguir el narcotráfico? Siendo ciudadano estadounidense, ¿cómo podría defender la soberanía colombiana?
Llamado a la transparencia
Este asunto no puede pasarse por alto. Abelardo de la Espriella tiene la obligación ética de renunciar a su nacionalidad estadounidense. De lo contrario, debería ser claro y proponer abiertamente que Colombia se convierta en un estado más de Estados Unidos.
Sin embargo, aún hay tiempo para que Iván Cepeda, quien según las encuestas tenía la presidencia asegurada, remonte y recupere el primer lugar en las preferencias de voto. Para lograrlo, su campaña debe corregir varios errores: abandonar la arrogancia, salir del encierro y conquistar nuevos electores. La actitud de “la gente ya sabe qué pensamos” no atraerá votos nuevos. Para ganar, hay que sumar y enamorar, no espantar levantando barreras.



