La crisis del sistema de salud no es solo financiera ni solo institucional. Es también una crisis de gestión. Por eso, más que seguir acumulando diagnósticos o reformas en el papel, vale la pena mirar experiencias donde el Estado logró salir de un bloqueo profundo.
Lecciones de Colpensiones para la crisis de salud
La semana pasada, en el foro de salud de la Andi, con Juanita Durán —quien fue gerente de tutelas cuando el autor fue presidente de Colpensiones— se discutió qué lecciones deja la superación del Estado de Cosas Inconstitucional (ECI) en Colpensiones para recuperar el sector salud. No es un paralelo menor.
Colpensiones vivió entre 2013 y 2015 un colapso institucional: 376.000 solicitudes atrasadas y 96.000 tutelas heredadas del ISS, además de un incumplimiento sistemático de decisiones judiciales. La Corte Constitucional intervino con un ECI y, en apenas dos años, la entidad logró llevar al mínimo posible los rezagos, mejorar la calidad de sus decisiones y recuperar la capacidad operativa. Con esa gestión se superó el primer ECI.
Las cinco lecciones clave del proceso
De ese proceso surgen al menos cinco lecciones relevantes. La primera es la priorización. Cuando todo es urgente, nada es prioritario. La Corte permitió ordenar la atención según niveles de vulnerabilidad, rompiendo la lógica de turnos.
La segunda es la reducción del ruido. La suspensión temporal de desacatos y sanciones —condicionada a avances verificables— le dio al equipo directivo el espacio mínimo para ejecutar.
La tercera es un seguimiento flexible, pero riguroso. La Corte acompañó y dialogó, pero mantuvo líneas rojas frente a retrocesos.
La cuarta es la importancia de metas alcanzables. El plan no prometía milagros, pero sí avances verificables que reconstruyeron la confianza.
Y la quinta es la construcción de puentes entre economistas y abogados. Sin esa articulación entre derechos y restricciones presupuestales, no hay solución sostenible. Estas lecciones son aplicables al sector salud hoy.
Conclusiones para el sector salud
De ahí surgen dos conclusiones. La primera es que vale la pena evaluar y cerrar el ciclo de la sentencia T-760. Fue clave en su momento, pero hoy el sistema enfrenta problemas distintos. Mantener una intervención amplia puede generar más ruido que soluciones. Se necesita acotar el foco a problemas concretos, medibles y con seguimiento estricto.
La segunda es avanzar hacia un ECI en dos dimensiones. Uno sistémico, enfocado en el problema financiero —especialmente en la UPC—, donde está el principal cuello de botella. Y otro de servicio, orientado a superar fallas en la prestación, especialmente en el régimen subsidiado. Este segundo es más viable si se concentra en un actor específico, como la Nueva EPS, donde una intervención focalizada puede generar resultados visibles.
No se trata de copiar un modelo, sino de entender una lógica: salir de una crisis requiere ordenar, priorizar y ejecutar con disciplina. La salud necesita cambios profundos. Pero esos cambios no vendrán de más confrontación ni de más desorden. Vendrán de aprender qué sí ha funcionado cuando el Estado ha estado al borde del colapso.



