Más de 26 millones de colombianos acudieron a las urnas en la segunda vuelta presidencial, llevando la participación a niveles históricos cercanos al 64%. Sin embargo, el resultado fue uno de los más cerrados de los últimos años, con una diferencia inferior a un punto porcentual entre los dos candidatos. Según Diego Robayo, analista senior del Banco de Occidente, Abelardo De la Espriella se impuso por cerca de 150.000 votos, un margen mucho más estrecho de lo que anticipaban algunos analistas.
Participación récord y competencia ajustada
El experto destacó que la segunda vuelta presidencial dejó un hito para la democracia colombiana. La participación electoral alcanzó cerca del 64%, el nivel más alto registrado en la historia reciente del país. No obstante, el aumento en la participación no se tradujo en una victoria amplia, sino en una contienda reñida que refleja una mayor competencia política.
Robayo señaló que el dato más relevante no radica únicamente en el ganador, sino en la transformación del comportamiento electoral de los colombianos, tanto por el incremento en la participación como por los cambios en las preferencias políticas.
Cambios en las preferencias regionales
Ciudades como Bogotá y Barranquilla continuaron respaldando mayoritariamente a la izquierda, pero con márgenes considerablemente menores a los de 2022. En Bogotá, la ventaja se redujo cerca de seis puntos porcentuales, mientras que en Barranquilla cayó alrededor de diez puntos. Según Robayo, esto sugiere que la derecha logró ganar terreno en dos de las principales ciudades del país, aun sin imponerse en ellas, reflejando una mayor competencia política en territorios donde antes existían diferencias más amplias.
A nivel departamental también se observaron movimientos. En Atlántico, la izquierda conservó la victoria pero perdió parte del respaldo obtenido hace cuatro años. En contraste, Arauca registró un avance de la izquierda, aunque el departamento terminó siendo ganado por la derecha. En conjunto, estos resultados muestran un panorama político distinto al de 2022, con un electorado más competitivo y cambios en las preferencias regionales.
Un escenario electoral menos predecible
Para Robayo, Colombia no solo está registrando mayores niveles de participación ciudadana, sino que también evidencia un electorado más competitivo, con cambios en las preferencias regionales y un escenario electoral cada vez menos predecible. El analista concluyó que el mapa político del país está cambiando, y las elecciones de 2026 son una muestra clara de esa transformación.



