¿Es fascista el proyecto político de Abelardo de la Espriella?
¿Es fascista el proyecto de Abelardo de la Espriella?

En la izquierda es común usar la palabra fascismo a la ligera, asumiendo que toda derecha es fascista. Es la misma frivolidad de la derecha al reducir la izquierda al estalinismo o al chavismo, y del centro al tildar a ambos de extremistas. Sin embargo, quien no reconoce variantes legítimas en las trincheras contrarias no puede llamarse demócrata. Pero es innegable que el fascismo —gestado en 1919 por los sansepolcristi— sigue vigente y se propaga como una plaga en las democracias contemporáneas. Por ello, hay que dejar las suposiciones y usar herramientas teóricas para identificar los arquetipos formales del fascismo, y así determinar si el proyecto político que lidera las encuestas, encabezado por Abelardo de la Espriella, es o no fascista.

Ultranacionalismo palingenético

El historiador Roger Griffin sostiene que la condición mínima para hablar de fascismo es la presencia de un relato mitológico sobre una nación en decadencia que necesita una acción violenta para renacer. Griffin llama a esto ultranacionalismo palingenético (del griego palingenesis, renacer). Esta estructura mitológica se asemeja a la promesa de De la Espriella de sacar a Colombia de “sus horas más oscuras” para construir una “patria milagro” “por la razón o por la fuerza”. Fascismo stricto sensu.

Liderazgo carismático y maniqueísmo

El politólogo Roger Eatwell añade otras características: la organización de proyectos políticos en torno a un líder carismático, en lugar de programas detallados, y la satanización maniquea de los adversarios. De la Espriella presentó un programa de gobierno de tres páginas, lleno de imprecisiones y lugares comunes, mientras construye un proyecto político a su imagen y semejanza. Además, promete persecución judicial contra sus oponentes, amparándose en las leyes RICO y Bolívar. Su declaración es elocuente: “Sepan señores de la izquierda que en mí tendrán siempre un enemigo acérrimo que hará todo lo que esté a su alcance para destriparlos… A esa plaga hay que erradicarla”.

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Símbolos militares y cultura viril

Stanley Payne, importante historiador del fascismo, señala que esta corriente se caracteriza estilística y organizacionalmente por la apropiación de símbolos militares y una cultura viril centrada en la disciplina masculina. De la Espriella ha usado maniobras para que los símbolos militares representen no la unidad nacional, sino su propio proyecto. La imagen de la disciplina masculina es un eje temático de su campaña; esta semana publicó un video alzando pesas mientras acusa a Cepeda de estar “un poco llevadongo”.

Culto a la tradición

Umberto Eco, en Ur-Fascismo, plantea 14 rasgos del fascismo, siendo el primero el culto a la tradición: el fascismo prefiere la tradición sobre la razón o la libertad como principio rector. De la Espriella insiste en la familia como pilar del orden social, en custodiar los roles tradicionales de género y en elevar la fe al rango de doctrina estatal.

Por ahora, De la Espriella es solo un candidato, y ante una eventual victoria persiste la incertidumbre sobre cómo ejercería el poder. Pero si nos guiamos por sus promesas de campaña, se trata de un proyecto político que coincide plenamente con los ejes doctrinales del fascismo. Aún estamos a tiempo de impedir, en las urnas, que esas promesas se conviertan en nuestra realidad fáustica.

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