La jueza escrutadora número 1, María Isabel Ferrer, detalló desde Corferias, en Bogotá, el proceso de revisión y validación de los resultados electorales tras la segunda vuelta presidencial de 2026. Enfatizó que el procedimiento comienza mucho antes de que las urnas lleguen a las comisiones escrutadoras.
El escrutinio inicia durante la votación
Ferrer aclaró que el escrutinio no empieza cuando los jueces abren las mesas, sino desde el momento mismo de la jornada electoral. “Lo primero que quiero aclarar es que el escrutinio empieza desde el momento de la votación”, afirmó. La Registraduría designa de manera aleatoria seis jurados de votación por mesa, quienes al finalizar la jornada realizan el conteo de sufragios y registran los resultados en el formulario E-14. La cantidad de votantes queda consignada en el formulario E-11.
Verificación de llegada y custodia del material
Al llegar el material a las comisiones escrutadoras, se realiza una primera revisión para comprobar que la documentación electoral no haya ingresado después de la medianoche. “Cuando llega acá a la mesa escrutadora, lo primero que se debe verificar es que no ingrese después de las 12 de la noche”, indicó Ferrer. En su comisión, todos los puestos de votación entregaron el material dentro de los plazos establecidos.
Posteriormente, los claveros verifican que las bolsas con documentos y votos no presenten alteraciones. “Los claveros verifican que las bolsas no vengan rotas ni se haya alterado ninguna de las bolsas”, explicó. El procedimiento se realiza de manera pública frente a los testigos electorales acreditados por las campañas.
Revisión de formularios y validación de votos
Una vez abiertas las bolsas, la comisión examina los formularios E-14 y E-11 para verificar la concordancia entre el número de sufragantes y la cantidad de votos. “El juez corrobora que, en efecto, los votos sufragados no superen a los ciudadanos que estaban aptos para votar en esa mesa”, manifestó Ferrer. También se verifican firmas, huellas de votantes y posibles inconsistencias como tachaduras o enmendaduras.
Cuando aparece un voto adicional frente al número de sufragantes, la normatividad establece un procedimiento específico: “se incinera de manera aleatoria un voto”, indicó Ferrer, aunque en su comisión no se presentó ningún caso de ese tipo.
Reclamaciones de testigos electorales
Durante el escrutinio, los testigos electorales pueden presentar reclamaciones basadas en causales del Código Electoral, como más votos que sufragantes, tachaduras en el E-14, falta de firmas en el E-11 o formularios suscritos por tres o menos jurados. En la mesa que lideró Ferrer solo se presentó una reclamación formal.
Apertura de mesas y revisión oficiosa
Las comisiones pueden actuar de oficio cuando advierten dudas sobre la votación. En este caso, se abrieron cuatro mesas para verificaciones adicionales, pero tras revisar el material no se encontraron irregularidades. “De las cuatro mesas que se advirtieron, estaban bien los votos, no había ninguna circunstancia que permitiera inferir que hubo un fraude o algo”, aseguró Ferrer.
El papel del software en el escrutinio
La jueza desmintió cualquier posibilidad de alteración de resultados mediante el software empleado. “El software en ningún momento se altera, el software va contando en el momento que se hace la observación”, sostuvo. La plataforma solo recibe datos numéricos de resultados, sin información personal de votantes. “En el software se meten solamente datos, no cédulas, nada de eso va en el software”, afirmó.
Ferrer destacó el buen funcionamiento de la herramienta tecnológica y la rapidez del proceso. “Acá el software funcionó súper bien, al punto que terminamos el escrutinio el día de ayer”, concluyó, entregando un balance positivo del proceso en Corferias.



