Todo indica que la oposición ganará la elección mañana. Habrá incertidumbre hasta el 7 de agosto, pues la personalidad del presidente Gustavo Petro es compleja: no acepta realidades adversas a sus posiciones.
Reorganización del gobierno central
Si todo sale bien, esperan al nuevo gobierno tareas urgentes e importantes. Lo primero será reorganizar el gobierno central, sus entidades descentralizadas, las empresas estatales y las sociedades de economía mixta en las que participa la Nación. Las organizaciones solo funcionan bien si el número de subalternos directos de la cabeza no excede doce personas; un número mayor impide coordinar tareas con eficacia. Será preciso entregar varias carteras a una misma persona.
De otra parte, las deficiencias evidentes de la gestión obligarán a relevar a casi todos los funcionarios de los siguientes niveles, incluidos viceministros, directores y subdirectores. Lo mismo aplica para los departamentos administrativos, que también deben consolidarse, las agencias y las superintendencias. El sigilo sobre la identidad de las personas escogidas está bien, pero el plan de trabajo inmediato, tras el resultado electoral, necesitará rapidez y exactitud para tomar las riendas con eficacia. El acierto en el diseño de procesos y estructura es esencial para combatir la corrupción y hacer buena gestión.
Impulso a la economía
Lo segundo es poner en marcha el plan de acción para impulsar la economía. El crecimiento rápido y sostenido es necesario para atender las responsabilidades sociales de lo público. La reforma tributaria para simplificar de forma radical el estatuto y hacer menos gravosa la actividad comercial e industrial en Colombia es de alta prioridad; la simplificación reducirá los espacios para la corrupción. Aún más relevante será revisar los usos: no se trata de hacer simples reducciones, sino replanteamientos de fondo para lograr más con menos. Se deben suprimir los empleos improductivos creados por el gobierno actual, cuyo número estimó Mauricio Cárdenas en 300.000, y usar todos los recursos en propósitos correctos, con buena ejecución y dimensión sostenible.
Descentralización y orden territorial
No está claro el mecanismo que se utilizará para la interacción entre lo municipal, lo departamental, lo regional y lo nacional; es preciso evitar conflictos entre los propósitos del gobierno central y las competencias de los demás órdenes. Se debe precisar qué responsabilidades se trasladan y cómo se controlará su cumplimiento, para poner en práctica lo establecido por el Acto Administrativo 03 de 2024, que aumentó la redistribución de ingresos corrientes de la Nación a las entidades territoriales. Está por expedirse la ley orgánica prevista para esta descentralización improvisada.
Monopolio de la fuerza
Urge establecer el monopolio de la fuerza por el Estado en todo el territorio. Este objetivo no se ha cumplido a plenitud nunca en la historia del país. El cultivo de coca y la proliferación de laboratorios son consecuencia de la complejidad de la geografía nacional, la ausencia de políticas agrarias efectivas desde los años sesenta del siglo pasado y, en general, la debilidad del Estado.
Construir instituciones efectivas
El país es pobre, desigual y violento. Requiere instituciones efectivas, con reglas inteligentes sobre partidos y financiación de campañas, sin presidencialismo ni centralismo, para aprovechar su potencial, crecer y eliminar la pobreza. Construirlas es tarea épica. Ninguna administración la ha abordado con rigor desde 1991 hasta hoy. Abelardo De La Espriella tendrá la palabra.



