La paradoja de la IA: capacitar al talento aumenta el riesgo de perderlo
Paradoja de la IA: capacitar talento eleva riesgo de renuncia

Una paradoja recorre las conversaciones entre presidentes, juntas directivas y equipos de liderazgo: las empresas necesitan formar en inteligencia artificial (IA) para seguir siendo competitivas, pero cuanto más preparan a sus colaboradores, mayor es el riesgo de perderlos. Así lo revela el estudio EY Work Reimagined, que analiza el impacto de la capacitación en IA en el talento colombiano.

Datos que respaldan la preocupación

El 92 % de los trabajadores del conocimiento en Colombia ya utiliza IA en su trabajo, según el informe. Un 34 % la emplea a diario, logrando un ahorro promedio de ocho horas semanales. Las organizaciones han invertido fuertemente en tecnología y desarrollo de capacidades. Sin embargo, el estudio también muestra que quienes reciben más de 81 horas de capacitación en IA alcanzan niveles sobresalientes de adopción, pero presentan una probabilidad de renuncia 55 % mayor.

La formación ya no garantiza permanencia

Durante años, la formación fue considerada una herramienta para atraer y fidelizar talento. Pero hoy, desarrollar capacidades es indispensable, aunque no suficiente para garantizar la permanencia. El verdadero desafío ha dejado de ser tecnológico para convertirse en uno de liderazgo. La paradoja es incómoda: capacitar poco lleva al rezago frente al mercado, mientras que capacitar a fondo eleva las expectativas del talento.

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El fenómeno de la shadow AI

Otra señal de alerta es que el 82 % de los colaboradores en Colombia utiliza herramientas de IA personales para apoyar su trabajo. Este fenómeno, conocido como shadow AI, refleja algo más profundo que un problema de cumplimiento o ciberseguridad: evidencia que la formación corporativa o la adopción de tecnología no está respondiendo a las necesidades reales de las personas. Cuando los colaboradores buscan soluciones por su cuenta, están enviando un mensaje claro: no esperan a que la organización defina el futuro del trabajo, lo están construyendo ellos mismos.

La tensión del liderazgo

Esta es la tensión más incómoda que enfrentan hoy los líderes empresariales. Mientras la organización duda, la brecha entre lo que las personas pueden hacer y lo que la empresa les permite continúa ampliándose. A medida que los colaboradores desarrollan nuevas habilidades, también aumentan sus expectativas de crecimiento, liderazgo, flexibilidad y desarrollo profesional. El talento ya no compara únicamente salarios; compara experiencias de aprendizaje, acceso a tecnología, oportunidades de innovación y posibilidades reales de crecimiento.

Rediseñar la propuesta de valor

La respuesta no es dejar de capacitar, sino rediseñar la propuesta de valor para el talento. Esto implica ofrecer acceso a tecnología de vanguardia, oportunidades de aprendizaje continuo, esquemas de flexibilidad, nuevos modelos de liderazgo y marcos de gobernanza que permitan experimentar de manera responsable y segura. La capacidad de una organización para desarrollar, potenciar y retener habilidades asociadas a la IA se está convirtiendo en un factor de competitividad tan relevante como el acceso a capital, la productividad o la innovación.

Un llamado estratégico

Las empresas que no logren evolucionar al ritmo de su talento enfrentarán el riesgo no solo de perder personas valiosas, sino también capacidad de transformación, innovación y crecimiento. En un entorno donde las habilidades se convierten cada vez más rápido en una ventaja competitiva, quedarse atrás no es una opción. Este no es un debate exclusivo de recursos humanos; es una conversación de estrategia. La IA está transformando los modelos de negocio, pero también las expectativas, capacidades y aspiraciones de quienes trabajan dentro de ellos.

Hoy, los líderes debemos dejar de preguntarnos únicamente cómo implementar la IA y empezar a preguntarnos cómo rediseñar nuestras organizaciones para aprovechar el potencial del talento que estamos ayudando a formar. Capacitar menos no es una opción. Evolucionar más rápido sí es una necesidad. Porque el verdadero riesgo no es que el talento se vaya; el verdadero riesgo es que nuestras organizaciones no cambien lo suficientemente rápido para que el talento quiera quedarse.

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