En el plan de desarrollo está la clave para el progreso de Colombia
Plan de desarrollo, clave para el progreso de Colombia

Poco más de 250.000 votos no son un margen muy representativo para imponer nada, pero sí son suficientes para liderar un gobierno, que irá hasta 2030, y procurar unir a todos los colombianos mientras la política marca profundas divergencias. Todos los cargos públicos son fundamentales para transformar el desarrollo del país, acelerar la reducción de la pobreza, acabar con las precariedades y cumplir con el imperativo de llevar a los 20 millones de familias a otro nivel de desarrollo, donde imperen la seguridad, la ley y la calidad de vida, pero, sobre todo, abunden las oportunidades de progreso en todos y cada uno de los más de mil municipios del país.

La importancia del director del DNP

Para lograrlo es indispensable que el nuevo director del Departamento Nacional de Planeación (DNP) sea un profesional probo y de gran credibilidad para el presidente electo, Abelardo De La Espriella. El nuevo presidente debe depositar en él grandes responsabilidades, como la de entregar el Plan Nacional de Desarrollo dentro de los primeros 100 días contados a partir del próximo 7 de agosto, en el que se plasme la hoja de ruta para hacer progresar a Colombia.

De La Espriella no puede cometer el error de la actual administración de pasarse por la faja esa trascendental hoja de ruta, ni repetir lo ocurrido en el gobierno anterior, cuyo plan se hizo trizas con la pandemia, que obligó a todos los gobiernos del mundo a modificar sus prioridades.

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Compromiso con las promesas de campaña

Dicho de otra manera, el gobierno de De La Espriella tiene la obligación de cumplir a cabalidad las propuestas y promesas hechas durante su campaña, las cuales deben quedar plasmadas en el Plan Nacional de Desarrollo. Para tal efecto, debe nombrar como director del DNP a un técnico que se aleje de la tentación de convertir esa entidad en la caja menor de los congresistas, pues ese cargo fue manoseado y pervertido desde que se le asignó la tarea de repartir una buena parte de las regalías.

El Departamento Nacional de Planeación debe ser reformado una vez elabore esa guía de gobierno, de manera que la entidad sea capaz de hacer seguimiento y evaluar de forma permanente las políticas públicas.

Economía del cuidado: un capítulo pendiente

Los presidentes colombianos no pueden seguir incumpliendo o, peor aún, mintiendo con planes de desarrollo que no ejecutan y que cambian al ritmo de las necesidades del momento. Por ejemplo, la economía del cuidado, es decir, el trabajo doméstico no remunerado realizado principalmente por mujeres, debe tener un capítulo especial en el próximo Plan Nacional de Desarrollo. El 20% del PIB que representa no es una cifra menor y demuestra que existe una economía informal que sostiene a la inmensa mayoría de los 20 millones de familias y que no ha sido tenida en cuenta por ningún plan nacional de desarrollo. De ese 20%, registrado en la cuenta satélite de la economía del cuidado del Dane, 75% es realizado por mujeres, quienes dedican a esa actividad no remunerada ocho horas diarias enfocadas en labores domésticas que aún permanecen por fuera de las mediciones tradicionales de la economía.

Reforma del DNP y manejo de regalías

Ese director de Planeación debe recuperar la importancia de una entidad llamada a definir los objetivos de largo plazo del país y, para lograrlo, no debe ser inferior al reto de desprenderse del manejo de las regalías y dejar esa tarea en el Ministerio de Hacienda, como siempre debió haber sido. El gran mensaje es que en el plan está el secreto del desarrollo colombiano.

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