El director general de Prosperidad Social (DPS), Mauricio Rodríguez Amaya, se pronunció enérgicamente en contra de las proposiciones presentadas en el Congreso de la República que plantean eliminar, fusionar o adherir el Departamento Administrativo para la Prosperidad Social a otras entidades. Esta discusión surge en el marco del proyecto de ley para crear el Ministerio de la Igualdad. Rodríguez Amaya señaló que, si bien el país necesita una cartera que represente a diversas poblaciones, ese objetivo no debe implicar el desmantelamiento de una entidad que considera fundamental en la política social del Estado colombiano.
Prosperidad Social rechaza propuestas para eliminar o absorber el DPS
El debate legislativo sobre el Ministerio de la Igualdad ha abierto un nuevo frente de discusión en torno al futuro institucional del DPS. Rodríguez Amaya aseguró que algunas proposiciones impulsadas por representantes o senadores contemplan cambios que, a su juicio, podrían afectar la continuidad de una entidad con amplia experiencia en programas sociales, transferencias monetarias e inclusión productiva.
“Este tipo de proposiciones las consideramos completamente inconvenientes, porque no se puede sacrificar una entidad sólida, una entidad con trayectoria en la lucha contra la pobreza y la inclusión productiva en el marco de esta discusión”, sostuvo el director de Prosperidad Social.
El señalamiento apunta a una tensión de fondo: cómo avanzar en la creación de una nueva estructura institucional para la igualdad sin debilitar organismos que ya ejecutan programas sociales. Rodríguez Amaya insistió en que el debate no debe plantearse como una sustitución entre entidades, sino como una oportunidad para fortalecer la capacidad del Estado de atender a las poblaciones más vulnerables.
El papel del DPS en la lucha contra la pobreza en Colombia
En su intervención, el funcionario defendió el papel de Prosperidad Social como una pieza central en la política social. Según explicó, el DPS no solo participa en la entrega de transferencias monetarias, sino que también articula iniciativas de inclusión productiva e infraestructuras productivas al servicio de comunidades en los territorios.
“Hoy el Departamento para la Prosperidad Social es una pieza indispensable de la política social, no solo del Gobierno Petro, sino del Estado colombiano”, afirmó Rodríguez Amaya. Con esa frase, buscó subrayar que la entidad no debería ser vista únicamente como parte de una administración específica, sino como un instrumento público con funciones que trascienden el ciclo político.
El director de Prosperidad Social también destacó que Colombia redujo la pobreza monetaria y la pobreza multidimensional, y afirmó que más de 2,6 millones de personas salieron de la pobreza. En ese contexto, sostuvo que la entidad ha contribuido al desarrollo de procesos productivos de asociatividad en diferentes zonas del país.
La pobreza monetaria se refiere a la insuficiencia de ingresos para cubrir necesidades básicas, mientras que la pobreza multidimensional mide carencias en varios aspectos de la vida, como condiciones del hogar, educación, trabajo o acceso a servicios. Al mencionar ambos indicadores, Rodríguez Amaya explicó que la acción social del Estado no se limita a entregar recursos, sino que también busca generar capacidades productivas en los territorios.
De acuerdo con el funcionario, Prosperidad Social ha incrementado su política de economía popular y economía solidaria, con el objetivo de que las organizaciones territoriales impulsen procesos productivos propios. En esa visión, las comunidades no son solo receptoras de ayudas, sino actores que pueden organizarse para producir, asociarse y mejorar sus ingresos.
Ministerio de la Igualdad sí, pero sin desmontar Prosperidad Social
Rodríguez Amaya dejó claro que su posición no es contraria a la creación del Ministerio de la Igualdad. Por el contrario, afirmó que Colombia necesita una entidad de ese nivel que pueda representar y dar voz a distintas poblaciones. Sin embargo, advirtió que ese objetivo no debería alcanzarse a costa de Prosperidad Social.
“Sabemos que Colombia requiere de un Ministerio de la Igualdad, que sea capaz de darle voz a las poblaciones, pero no puede ser sacrificando a una entidad que ha dado resultados concretos en la lucha contra la pobreza y en la lucha por la inclusión productiva en los territorios”, señaló.
De acuerdo con las declaraciones del funcionario, la nueva institucionalidad debería complementar, y no reemplazar, el trabajo del DPS. En su argumento, eliminar o absorber Prosperidad Social podría afectar la articulación entre transferencias monetarias, inclusión productiva y proyectos orientados a fortalecer capacidades económicas en las comunidades. “Por eso nuestro punto de vista es que necesitamos un Ministerio de la Igualdad, pero no sobre la base de sacrificar el DPS”, concluyó Rodríguez.
La discusión en el Congreso continuará en torno al alcance del nuevo ministerio y las proposiciones que buscan modificar el lugar que ocupa Prosperidad Social en la estructura del Estado. Mientras tanto, desde la dirección del DPS se insiste en que cualquier ajuste debe preservar una entidad que, según su director, ha sido determinante en la lucha contra la pobreza, la inclusión productiva y el acompañamiento a los territorios.



