La caída de las acciones de las grandes tecnológicas arrastró este martes a los mercados globales, en medio de crecientes dudas de los inversionistas sobre las elevadas valorizaciones del sector y los altos gastos necesarios para sostener el desarrollo de la inteligencia artificial.
La ola de ventas comenzó el lunes en Estados Unidos, se extendió durante la sesión asiática y terminó afectando también a Europa y Wall Street.
Pérdidas en los principales índices
El Nasdaq, índice de referencia para los valores tecnológicos, cayó 2,21%, presionado por las pérdidas en compañías de semiconductores. El S&P 500 retrocedió 1,44%, mientras que el Dow Jones cedió 0,09%.
Entre las mayores caídas estuvieron Micron, que perdió 13,18%; Sandisk, con una baja de 13,64%; Intel, que retrocedió 6,14%; AMD, que cayó 5,76%; Qualcomm, con un descenso de 8,01%; y Nvidia, que cerró con una pérdida de 4,15%.
Presión sobre empresas de IA
El ajuste mostró la presión sobre empresas que se habían beneficiado del auge de la IA y del fuerte apetito por chips, centros de datos e infraestructura tecnológica.
Para Angelo Kourkafas, de Edward Jones, el retroceso responde principalmente a preocupaciones por valorizaciones excesivas, más que a una revisión de fondo sobre el papel de la inteligencia artificial. “Diría que hay ciertas dudas en torno a las valoraciones impulsadas por el sentimiento y al posicionamiento, más que un cambio significativo en la historia fundamental de la IA”, dijo. “El mercado le gusta avanzar dos pasos y retroceder uno, y esta es la fase de retroceso”, agregó.
SpaceX y la deuda corporativa
Uno de los focos de atención fue SpaceX, la empresa de Elon Musk, que venía de tres días consecutivos de caídas. Al inicio de la sesión, sus acciones bajaron por debajo de los US$150, el nivel al que comenzaron a cotizar el 12 de junio, su primer día en el Nasdaq. Sin embargo, los títulos corrigieron el rumbo durante la jornada y cerraron en US$156,11, con un alza de 1,0%.
A pesar de ese rebote, el reciente anuncio de una emisión de bonos mantuvo el nerviosismo entre los inversionistas. La compañía informó que se endeudará por hasta US$20.000 millones, un movimiento que reactivó los temores sobre las necesidades de financiación de las grandes tecnológicas y sobre la rentabilidad futura de las inversiones en IA e infraestructura.
SpaceX, al “subirse al tren de los bonos para financiar un gasto excesivo en IA e infraestructura, revive las preocupaciones anteriores de que las grandes tecnológicas podrían estar gastando demasiado en infraestructura de IA y financiando cada vez más ese gasto mediante deuda”, afirmó Ipek Ozkardeskaya, analista sénior de Swissquote.
Inquietudes en Alphabet y otras tecnológicas
Las inquietudes también alcanzaron a Alphabet, matriz de Google, que el lunes perdió 5,02%. La acción se vio presionada por la salida de dos especialistas en inteligencia artificial que se incorporan a competidores, un movimiento que reforzó las dudas sobre la capacidad de las tecnológicas para sostener ventajas en un mercado cada vez más competitivo.
El sector tecnológico ha sido el principal motor de las bolsas en los últimos meses, impulsado por la expectativa de que la inteligencia artificial transforme industrias enteras. Pero ese entusiasmo también elevó las valorizaciones y dejó a varias compañías expuestas a tomas de ganancias bruscas.
El ánimo de los mercados se ve afectado por “la corrección de los valores tecnológicos”, resumió John Plassard, de Cité Gestion Private Bank. Para el analista, de forma más general, los inversionistas están tomando beneficios después de un “auge espectacular”.
Impacto en Asia y Europa
El otro gran foco de atención para los mercados en los últimos meses ha sido la guerra en Oriente Medio. Las negociaciones entre Washington y Teherán parecieron encaminar una salida al conflicto, mientras aumentó el tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz y Estados Unidos suspendió temporalmente sanciones contra Irán en el marco de las conversaciones.
Ese alivio se reflejó en los precios del crudo. El Brent del mar del Norte para entrega en agosto bajó 1,05%, hasta US$77,08 por barril. Su equivalente estadounidense, el West Texas Intermediate (WTI), retrocedió 0,88%, hasta US$73,21. Durante el conflicto, las cotizaciones habían superado los US$110, lo que desestabilizó la economía global y aumentó la preocupación por inflación y costos energéticos.
La baja del petróleo, sin embargo, no alcanzó para revertir el tono negativo de la jornada. Los inversionistas concentraron su atención en la corrección tecnológica, el endeudamiento de empresas de alto crecimiento y la posibilidad de que el entusiasmo por la IA haya llevado a algunas acciones a niveles difíciles de justificar en el corto plazo.
La sesión dejó una señal clara: la inteligencia artificial sigue siendo una de las grandes historias de inversión, pero los mercados empiezan a exigir más disciplina financiera, retornos visibles y valorizaciones menos dependientes del entusiasmo.
La caída de semiconductores, el nerviosismo alrededor de SpaceX y las pérdidas en las bolsas globales muestran que el rally tecnológico entró en una fase de prueba.



