El plan turístico de Abelardo de la Espriella: seguridad primero
La llegada de Abelardo de la Espriella a la Casa de Nariño genera expectativas sobre el futuro del turismo colombiano. En su plan 'Patria Milagro', el Pilar 10 ('Turismo, Cultura y Deporte') establece la seguridad como condición previa para el desarrollo turístico. Su consigna es recuperar el orden público antes de cualquier emprendimiento económico, partiendo de que sin seguridad no es posible el turismo.
Su propuesta integra el turismo a una agenda pro mercado articulada con el sector privado, con el objetivo de reactivar la economía, el empleo y la inversión. La meta es convertir a Colombia en un destino 'de clase mundial', alcanzar cinco millones de visitantes anuales y generar ingresos por tres billones de pesos en el próximo cuatrienio.
Diferencias con la política turística de Petro
No queda claro si su administración se deslindará de la política turística del presidente Petro, a quien De la Espriella ha criticado fuertemente. Sin embargo, sus propuestas parecen tener menos contenido social y comunitario, alineándose más con estrategias tradicionales de rentabilidad empresarial. Su programa carece de detalles sobre sostenibilidad, turismo alternativo y redistribución territorial del ingreso.
Aunque se anuncia la apertura de nuevas regiones —Pacífico, altillanura y territorios afectados por el conflicto—, el énfasis parece inclinarse hacia la libertad económica y la eliminación de trámites, más que hacia la equidad social. La formalización de actores turísticos, la integración del río Magdalena como vía fluvial y la visibilización de San Agustín como patrimonio mundial son otros componentes de su propuesta.
Resultados del turismo en la administración Petro
El turismo ha jugado un papel estratégico en los últimos años. Entre agosto de 2022 y diciembre de 2025, Colombia recibió 22 millones de visitantes no residentes, con un crecimiento del 134% frente al mismo periodo del gobierno anterior. Desde la firma del Acuerdo de Paz en 2016, más de diez regiones han apostado al turismo, generando alrededor de dos mil nuevas opciones de empleo legal y digno en comunidades.
La inversión histórica de cerca de 1,4 billones de pesos en 654 municipios de los 32 departamentos abrió oportunidades a regiones tradicionalmente olvidadas o azotadas por el conflicto. El año pasado, el turismo creció más del 56%, posicionando a Colombia como primer destino en Suramérica, tercero en Latinoamérica y entre los 20 de mayor crecimiento mundial.
¿Podrá la 'Patria Milagro' mantener el turismo como motor de desarrollo?
La pregunta es si el enfoque implacable en seguridad será suficiente. La seguridad podría ser un catalizador necesario, pero también una limitante social si no se equilibra con protección ambiental, infraestructura e inversión en comunidades. Habrá que ver si el nuevo gobierno implica un cambio de modelo o solo una variación que prioriza la seguridad sin transformar la estructura de oportunidades para las regiones vulnerables.
Como señala Gonzalo Silva Rivas, 'para un Gobierno no basta la mano de hierro como garantía mínima para vivir con dignidad, reducir la inequidad social y prosperar en paz'. El turismo colombiano necesita una política integral que estimule el desarrollo local y regional sostenible, garantizando oportunidades reales de ingresos para las comunidades anfitrionas.
Conclusión: turismo como reconciliación y equidad
La 'Patria Milagro' no podrá validarse solo con el conteo de visitantes, sino con la capacidad de convertir el turismo en un acto de reconciliación con los territorios y equidad con las comunidades. Las huellas del progreso deben marcarse en cada municipio donde el turismo sea sostenible y socialmente justo. Como dice un experto del sector, 'Colombia no solo se visita, también se vive'. Y vivir requiere priorizar la justicia social sobre la rentabilidad de unos pocos.



