Votaré por Cepeda: una decisión responsable para Colombia
Votaré por Cepeda: decisión responsable para Colombia

La primera vuelta nos dejó un mapa político complejo y, para muchas personas, una depresión electoral, especialmente para mí. Estoy orgullosa de mi voto en primera vuelta por Claudia López. Ella demostró que se puede hacer política con rigor, coherencia y defendiendo una visión de país moderna, incluyente y sostenible. Su liderazgo sigue y seguirá siendo fundamental para el futuro de Colombia; una voz imprescindible que no se apaga con un resultado electoral.

Un escenario crudo

Sin embargo, la realidad de la segunda vuelta nos pone frente a un escenario crudo. Pero este no es el momento para quedarnos paralizados o indiferentes. El país está agotado de la polarización, de los discursos de odio y de los insultos de lado y lado que solo buscan dividirnos. Colombia necesita, con urgencia, que nos unamos en torno a lo fundamental. No significa que no haya diferencias, sino que podemos debatirlas con altura y respeto. Pero eso ya no sucedió, en esta campaña no hubo debates solo frutinovelas, mucha IA y muchas demandas, no nos la pusieron fácil para decidir. Al revisar las dos propuestas que se enfrentan este domingo es claro que las diferencias son enormes y que no se pueden comparar, y yo tengo clara cuál propuesta le conviene más al país.

Decisión tomada

Por eso, mi decisión está tomada: votaré por Cepeda. Hay que decirlo con claridad: no es la opción que quería, no es el perfil más experto y tiene grandes retos por delante. Pero en la política real, frente a las decisiones difíciles, se debe elegir con responsabilidad. Al otro lado del tarjetón se encuentra un proyecto que representa un retroceso inaceptable: una propuesta salpicada por la sombra de las mafias, el paramilitarismo y la corrupción, que además carga con preocupantes cuestionamientos de violencia contra las mujeres y la negación abierta de los derechos de la comunidad LGBTIQ+. Los derechos ganados por las mujeres y las minorías no pueden ser el requisito para conseguir votos en las iglesias.

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Bogotá en juego

Para Bogotá, esta elección es crucial. La capital del país necesita con urgencia un gobierno nacional que la mire, que entienda sus dinámicas y que actúe con sensibilidad social frente a la inequidad que sigue siendo muy alta. Cepeda representa una alternativa que puede sintonizarse con las necesidades de la ciudad, especialmente en el fortalecimiento del Sistema de Cuidado para las mujeres, una política pionera que requiere respaldo institucional y no desprecio.

Una decisión difícil pero necesaria

Asumir esta decisión no es fácil, más cuando el proyecto de Gustavo Petro ha sido agresivo y en lugar de buscar conquistar al centro lo ha estado amenazando, pero en política las decisiones no son perfectas, no siempre se puede votar por la mejor opción, sino por la menos mala. Votar por Cepeda no es un cheque en blanco, sino la defensa de un piso mínimo democrático, ético e institucional sobre el cual podamos seguir construyendo. Sé que al menos con él puedo hacer oposición sin el temor de que quieran destriparme. No es una decisión perfecta, pero estoy segura de que es la opción decente que hoy más le conviene al país.

Por Blanca Inés Durán, bogotanóloga, ingeniera industrial y gestora pública.

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