Abelardo de la Espriella se impuso en las elecciones presidenciales de Colombia gracias a lo que la periodista y analista Laura Galindo denomina el "voto estomacal": una estrategia basada en emociones primarias, adrenalina y una retórica de guerra que conectó con sus seguidores a un nivel visceral.
La puesta en escena del 'hombre fuerte'
Según Galindo, la campaña de De la Espriella vendió la fantasía del líder recio, decidido y dispuesto a hacer "lo que sea necesario". La analogía del "tigre que muerde duro", depredador ápice que protege a los débiles, fue una pista clara de su método de seducción: descargas de adrenalina, expresiones de furia contagiosas y la validación de la ira como camino para lograr objetivos.
Este fenómeno es lo que el sociólogo italiano Francesco Alberoni llamó "stato nascente" (estado naciente): el momento en que la exaltación colectiva rompe las normas sociales por una sobrecarga de entusiasmo y adrenalina. Galindo compara esta dinámica con los jenízaros, que llegaban a sus batallas escoltados por bandas de guerra para elevar la moral y evitar que los soldados huyeran o cuestionaran las órdenes.
Emociones que suprimen la razón
"Ese es el punto exacto del stato nascente", escribe Galindo. "El momento en que a través de emociones primarias se deshumaniza el peligro, se incentiva la obediencia y se suprime el miedo". De la Espriella logró vincular el honor, el poder y la identidad nacional a emociones límbicas que no pasan por procesos reflexivos ni apelan a la razón.
La analista recuerda la aparición pública del candidato desde la Ventana del Mundo, en Barranquilla, el 21 de junio de 2026. Fue casi un ritual: cientos de personas celebraban cada arenga como si fuera un gol, ignorando que el país quedaba en manos de alguien acusado por corrupción, que promete defender la Constitución de 1991 mientras ataca la diversidad, y que asegura sin titubeos que renegociará la deuda nacional con el FMI.
El triunfo del instinto sobre la reflexión
Para Galindo, la victoria de De la Espriella representa el triunfo del voto del instinto, de la manada, de las emociones primarias. "Ganó el voto estomacal", concluye. La periodista, que es pianista de la Universidad Javeriana, magíster en piano de la Universidad Eafit, magíster en periodismo de la Universidad de Los Andes y MFA en Creative Writing de la NYU, advierte sobre los riesgos de una política que apela a lo más básico del ser humano, dejando de lado la reflexión crítica.



