Agotada la disputa por nombres y figuras, la campaña presidencial colombiana ha entrado en una fase centrada en las agendas. El teflón presidencial, confirmado en la encuesta Invamer y transferido por ósmosis al candidato Cepeda, ha dejado desarmada a una oposición que ha empleado todo tipo de estrategias, desde las más descabelladas hasta las que rozan los límites legales, para desacreditar al líder de todas las encuestas.
Seguridad como caballo de batalla
Por ello, Uribe, el candidato en la sombra, insiste en resaltar la seguridad, una necesidad que coincide con la ola de atentados en el sur del país. Este tema ha sido su caballo de batalla político, pero también lo es de los grupos armados ilegales que buscan incidir con terrorismo y chantaje a la sociedad. El discurso de mano dura, asumido por la ultraderecha, podría jugar en contra de Paloma, quien parece haber alcanzado su techo electoral y se desinfla en un país machista, doblemoralista y elemental.
Constituyente y otros temas
Cepeda, urgido por Petro, vuelve a agitar el tema de la constituyente con varios propósitos: es el asunto que más irrita a la oposición, refuerza el mensaje del único camino para implementar los cambios deseados y es un tema manido que induce percepciones. De la Espriella parece atrapado en su círculo de venganza contra el presidente, un asunto que ha pasado a segundo plano por falta de argumentos y fervor, y se ha enredado en la guerra interna con el Centro Democrático, que cuenta con más aliados y experiencia en estas disputas. El tiempo restante apenas le alcanza para defenderse o dar explicaciones sobre investigaciones periodísticas y su pasado.
El papel de los indecisos
Fajardo y Claudia, sin claridad en sus propuestas, terminarán quizás pidiendo un espacio en debates sectorizados debido a la ausencia de quienes están mejor posicionados en las encuestas. Como ha ocurrido durante 30 años, el orden público amenaza con influir en la cada vez más reducida franja de indecisos. Y como desde entonces, el aprovechamiento propagandístico del dolor o los resultados operacionales pueden cambiar la percepción.



