La crisis terminal del Partido Liberal: hegemonía de Gaviria y desaparición de las ideas
Crisis terminal del Partido Liberal: hegemonía y desaparición de ideas

La descomposición terminal de los partidos políticos colombianos

Está completamente comprobado que los partidos políticos tradicionales han dejado de existir como organizaciones ideológicas. Lo que sobrevive son meras estructuras burocráticas dedicadas a otorgar avales, sin promover ideas ni principios programáticos. Esta enfermedad ha hecho metástasis tanto en el Partido Conservador como en el Liberal y en todas las demás colectividades políticas del país.

La hegemonía pereirana que destruyó al liberalismo

El glorioso liberalismo en el que millones militamos fue sistemáticamente desmantelado cuando el doctor César Gaviria, junto a su consejero Héctor Riveros, decidió que solo eran liberales quienes ellos hubieran carnetizado personalmente. Nos expulsaron a sombrerazos y quedamos por fuera millones de liberales convencidos, simplemente porque no fuimos a humillarnos en la sede de la Caracas con 38 para obtener la cédula partidista.

Este fue apenas el comienzo de un proceso de destrucción institucional. Los liberales hemos sido testigos impotentes de cómo un solo hombre, en condición de emperador del partido del libre examen, decide arbitrariamente quién puede aspirar al Congreso bajo las banderas de Uribe Uribe, Gaitán y toda la nómina de ilustres caudillos rojos.

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El nepotismo y control absoluto

El mismo hombre que concentra todo el poder no solo toma decisiones con su dedo autoritario, sino que entre los elegidos incluye sistemáticamente a su propia prole y allegados. Ninguna necesidad tenía el expresidente Gaviria de incluir a su hija en la lista del liberalismo al Senado, y menos convertir el espacio televisivo reservado para el partido en una tribuna personal para favorecer exclusivamente las aspiraciones de la heredera del jerarca que aniquiló la organización.

Esta situación se agrava cuando recordamos que durante años mantuvo a su cónyuge como embajadora en El Cairo, como si en el liberalismo no hubiera existido nadie más capacitado para asumir tal responsabilidad diplomática.

El silencio cómplice de los liberales

¿Dónde están los verdaderos liberales? Parece que hubieran sido completamente amansados, porque salvo el representante Juan Carlos Losada -ese sí digno y contestatario- los demás, con tal de ser incluidos en las listas al Senado y Cámara, nadie más se atreve a disentir de lo que ha hecho y continúa haciendo César Gaviria con su partido.

Los liberales que hoy siguen humillados en el partido, mandando a renovar sus carnets, tienen merecido el mal trato que reciben. Su silencio y complacencia con el usurpador han hecho posible que por primera vez en la historia colombiana alguien haya sido monarca absoluto de un partido por tanto tiempo. Ni Rafael Núñez, ni Laureano Gómez, ni Mariano Ospina Pérez, ni Jorge Eliécer Gaitán lideraron por tantos años una organización política.

Consecuencias electorales y perspectivas futuras

Nada quedará del liberalismo, ni siquiera si el 8 de marzo resulta electa la descendiente del soberano absoluto del partido. Si la candidata al Senado fuese elegida, tendrá una legislatura amargada para la que no basta ser experta en cultura; pero igual si no la eligen, su infalible progenitor habrá sufrido la más dura y merecida derrota que electorado alguno haya propinado a un líder político.

Los jefes liberales que en 2017 consintieron en entregarle el partido a Gaviria se equivocaron completamente. Creían que lo renovaría y prepararía para regresar al poder, pero nada de eso ha ocurrido. Por el contrario, lo que ha sucedido es una verdadera hecatombe liberal que parece irreversible en los próximos años.

Posiciones personales del autor

Entre los aspirantes al Senado, el autor manifiesta su intención de voto por:

  1. Lucho Garzón
  2. Jennifer Pedraza
  3. Jorge Enrique Robledo

Para la Cámara por Bogotá, su única opción es Juan Carlos Losada. Reitera que no es un consejo sino una simple opinión personal.

Adicionalmente, deja claro que su voto en primera vuelta presidencial será por Sergio Fajardo, y advierte sobre la necesidad de guardar las encuestas para confirmar en los próximos días quiénes están mintiendo en las mediciones de opinión.

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