El Congreso como freno democrático: la lección de estos años y el voto consciente
El Congreso como freno democrático: lección y voto consciente

El Congreso como freno democrático: la lección fundamental de estos años

Sin duda alguna, una de las enseñanzas más valiosas que nos ha dejado el gobierno actual es el aprendizaje profundo sobre las funciones esenciales del Congreso en la toma de decisiones nacionales. Durante estos años, los colombianos hemos sido testigos directos de cómo se frenaron propuestas inconvenientes y se ajustaron reformas que carecían de fundamento sólido o del presupuesto necesario para financiarlas adecuadamente.

La transformación de la percepción pública

Antes de la administración Petro, existía una percepción generalizada entre muchos ciudadanos de que los políticos eran individuos flojos que vivían a costa de los dineros estatales. Pocos comprendían realmente el papel trascendental que desempeñan en la democracia de un país. Hoy, damos gracias por contar con senadores pensantes y firmes que se plantaron con determinación en defensa de los intereses de los colombianos, evitando así que la situación nacional fuera considerablemente peor.

En momentos de crisis institucional, los representantes y senadores se convirtieron en nuestra única esperanza frente a intenciones de cambiarlo todo, acciones que hubieran resultado inconvenientes para el país y sus instituciones fundamentales. Por esta razón, el acto más importante en la actualidad es valorar y salir a votar por aquellos que defendieron nuestros intereses con integridad y coraje.

El verdadero significado del sufragio

Si bien hemos escuchado más ruido mediático sobre las consultas presidenciales, el sufragar por quienes hacen las leyes y ponen el freno necesario es infinitamente más significativo para la estabilidad democrática. Los candidatos a la Presidencia en estas elecciones simplemente se están contabilizando para establecer sus alianzas con quienes lideran las encuestas de popularidad.

Necesitan calcular cuántos votos aportan para sentarse con los dos personajes que probablemente irán a la segunda vuelta electoral. Se trata fundamentalmente de un tema político y de egos el aparecer en los tarjetones de la primera vuelta, pero a la siguiente fase no avanzarán… eso está completamente claro para los analistas.

Los votos que realmente importan

Sin embargo, los otros votos sí son absolutamente definitivos para el futuro del país. Elegiremos para los próximos cuatro años a quienes integrarán el Senado de la República y la Cámara de Representantes de Colombia. No debemos olvidar jamás que el Senado tiene funciones cruciales:

  • Elabora y modifica las leyes nacionales
  • Aprueba reformas a la Constitución Política
  • Ejerce control político directo sobre los ministros del gabinete
  • Tiene la facultad de juzgar al presidente de la República

Todas estas funciones de gran peso institucional requieren carácter firme, temple sereno y conocimiento profundo de la legislación. Además, los senadores también eligen altos funcionarios como:

  1. El procurador general de la Nación, quien vigila exhaustivamente a los servidores públicos y puede sancionarlos cuando corresponda
  2. El contralor general de la República, quien controla meticulosamente los recursos públicos
  3. Los magistrados de la Corte Constitucional, quienes se aseguran de que todas las leyes respeten escrupulosamente la constitución

El poder de la Cámara de Representantes

Por otro lado, los miembros de la Cámara de Representantes también elaboran y modifican leyes con impacto directo en la vida ciudadana. Muchos de los proyectos legislativos relacionados con impuestos y presupuesto nacional se inician precisamente en esta instancia. Además, tiene una función exclusiva de enorme importancia: acusar formalmente ante el Senado al presidente y a altos funcionarios si consideran que han cometido faltas graves en el ejercicio de sus cargos.

La responsabilidad ciudadana

Por todo lo anteriormente expuesto, es imperativo salir a votar y hacerlo con plena conciencia cívica. No podremos evitar completamente la venta de votos por parte de quienes tienen hambre material o de aquellos que se creen "vivos" porque obtienen una tajada de los actos electorales. Sin embargo, es nuestra gran responsabilidad histórica actuar como ciudadanos pensantes y sesudos en este proceso democrático.

No es el momento de ser flojos o resentidos; tampoco de mostrarnos indolentes ante una realidad política que pone en peligro tangible al país y nuestro futuro colectivo durante los próximos cuatro años. La democracia se fortalece con participación informada y comprometida, no con abstencionismo cómodo.