Con la cercana llegada del presidente electo Abelardo De La Espriella a la Casa de Nariño y un Congreso renovado, senadores y representantes electos comenzaron a definir las prioridades de la agenda legislativa para el periodo 2036-2030. En la 'Cumbre: liderazgo y desarrollo económico, pilares para una agenda de igualdad en Colombia', organizada por ONU Mujeres, los congresistas señalaron que el principal reto será convertir los compromisos sobre igualdad de género en acciones concretas con impacto presupuestal, legislativo y territorial, asegurando que las políticas lleguen efectivamente a las mujeres de todo el país.
Compromisos en el Plan Nacional de Desarrollo y Presupuesto General
Uno de los puntos clave fue la inclusión de compromisos específicos en el Plan Nacional de Desarrollo, la asignación de recursos suficientes en el Presupuesto General de la Nación, el fortalecimiento del marco normativo y el seguimiento al cumplimiento de las leyes existentes. Más de 45 congresistas electas participaron en esta edición de la cumbre, y ONU Mujeres destacó la participación de congresistas hombres como actores esenciales para aprobar legislación en favor de los derechos de las mujeres.
Desafíos territoriales: mujeres rurales, campesinas e indígenas
Carlos Pantoja, representante a la Cámara por Nariño, afirmó que uno de los mayores desafíos es garantizar que las políticas públicas lleguen a las mujeres de los territorios más apartados. Explicó que, aunque existen programas y normas dirigidas a esta población, muchas mujeres rurales, campesinas e indígenas aún desconocen sus derechos o los mecanismos para acceder a esos beneficios, por lo que se requiere un enfoque interseccional.
“Las decisiones impostergables hoy que debemos acompañar desde la Cámara de Representantes, sin duda alguna, es exigirle al Gobierno que tengan dentro de su agenda prioritaria la gestión de recursos para poder llegar con los programas, con los incentivos a los territorios, para que las mujeres que están alejadas de los centros poblados puedan hacerse partícipes de esos programas que ya existen”, afirmó Pantoja.
El congresista agregó que el papel del legislativo no debe limitarse a aprobar nuevas normas, sino también a vigilar que las políticas sean implementadas. “Nosotros como representantes tenemos que facilitar y exigirle al Gobierno que estos programas sean visibles para las mujeres”. Sostuvo que en departamentos como Nariño, muchas comunidades campesinas e indígenas no conocen la legislación vigente, lo que limita el acceso a los programas estatales. “Hoy tenemos una obligación inmensa de poder hacer visibles a los invisibles”, manifestó.
Reconocimiento económico del trabajo de cuidado
Otro tema que cobró fuerza fue el reconocimiento económico del trabajo de cuidado que realizan las mujeres. El congresista Francisco Vidal señaló que una parte importante de esas labores continúa sin reflejarse en la economía nacional, pese a su aporte al bienestar de millones de familias. “Gran parte del trabajo de la mujer no cuenta para la economía nacional, no se tiene en cuenta en el PIB como ingreso nacional. Y no se tiene en cuenta, no porque no sea real, sino porque no se paga”.
Vidal aseguró que uno de los retos del próximo periodo legislativo será adaptar las reformas nacionales a las necesidades de cada región. En materia de salud, sostuvo que el debate no debería centrarse en posiciones políticas, sino en responder a las condiciones de los territorios donde las mujeres continúan desempeñando funciones esenciales de cuidado. “La reforma al sistema de salud no puede ser un tema de partido, de izquierdas ni de derechas. Es una necesidad de gran parte de las regiones de Colombia adecuar el sistema a nuestras diversidades”, destacó.
Unidad en temas de mujer: bancada y logros
Aunque no todos los congresistas coincidieron en continuar con la reforma a la salud, representantes de partidos como Cambio Radical, Pacto Histórico y el Partido de la U destacaron la necesidad de unidad en temas de mujer. La congresista Jennifer Pedraza resaltó que la prohibición del matrimonio infantil y de la mutilación genital femenina se aprobó con unanimidad. Con la llegada del nuevo Congreso, el debate se centra en que los avances en igualdad dependerán no solo de nuevas iniciativas legislativas, sino también de la capacidad de convertir estas propuestas en acciones concretas.



