Bogotá logró captar una fuerte demanda internacional con la emisión de su primer bono verde en mercados globales, una operación que además fue reconocida con el premio “Green Bond of the Year – Local Authority/Municipality”, otorgado por la prestigiosa publicación Environmental Finance, según reportaron autoridades financieras en las últimas horas.
Reconocimiento histórico para la región
El reconocimiento destaca una transacción considerada histórica en la región y refuerza la capacidad del Distrito para atraer capital internacional hacia proyectos estratégicos de infraestructura sostenible. La emisión, estructurada en moneda local por un equivalente a USD 600 millones, representó un hito al convertirse en el primer bono verde internacional emitido por un municipio en América Latina.
El interés del mercado fue significativo, con una demanda que alcanzó 1,34 veces el monto ofrecido, lo que evidencia la confianza de los inversionistas en la solidez de la operación y en la capacidad de la ciudad como emisor. Este nivel de sobredemanda refleja no solo el apetito por instrumentos sostenibles, sino también la percepción positiva sobre el perfil financiero del Distrito.
Alta demanda internacional impulsa el bono verde de Bogotá
El apetito por el bono verde estuvo liderado por inversionistas internacionales, que representaron el 93,4% de la asignación total. Entre los participantes se destacaron entidades multilaterales como la Corporación Financiera Internacional (IFC) y CAF, que actuaron como inversionistas ancla, reforzando la credibilidad de la emisión y facilitando el acceso de Bogotá a los mercados globales de capital.
Para los analistas, este nivel de participación internacional no solo refleja el interés por instrumentos sostenibles, sino también la percepción positiva sobre el perfil financiero del Distrito. La sobredemanda se interpreta como una señal de respaldo por parte de actores institucionales que ven en este tipo de emisiones una oportunidad para canalizar recursos hacia proyectos con impacto ambiental y social.
Estándares internacionales fortalecen la confianza del mercado
Uno de los elementos clave de la operación fue su alineación con estándares internacionales en materia de financiamiento sostenible. El bono cumple con los Principios de Bonos Verdes de la Asociación Internacional de Mercados de Capital (ICMA) y con la Taxonomía Verde de Colombia, lo que garantiza que los recursos se destinen a iniciativas con beneficios ambientales verificables.
Adicionalmente, la emisión contó con una opinión de segunda parte emitida por S&P Global, lo que refuerza la transparencia y credibilidad del instrumento ante los inversionistas. El marco de referencia también fue respaldado por la Unión Europea, a través de la Global Green Bond Initiative y el Global Green Growth Institute (GGGI), lo que aporta un componente técnico relevante en la estructuración de la operación.
En este contexto, desde BNP Paribas, entidad que actuó como asesor estratégico, se destacó la relevancia del proceso. Jorge Valderrama, presidente de la entidad en Colombia, indicó que “este reconocimiento es el resultado de una ejecución impecable (…) que logró atraer el interés de los mercados globales a este tipo de productos”, al subrayar el papel del banco como puente entre la ciudad y los inversionistas internacionales.
Recursos para infraestructura y movilidad sostenible
Los recursos obtenidos a través de esta emisión estarán destinados a financiar proyectos de transporte limpio en la ciudad, con el objetivo de mejorar la movilidad y reducir el impacto ambiental. Entre las iniciativas se encuentran la Línea 2 del Metro de Bogotá, las líneas de cable aéreo de San Cristóbal y Potosí, así como el corredor de la Calle 13, considerados estratégicos para el desarrollo urbano.
Estos proyectos permitirán no solo modernizar la infraestructura de transporte, sino también generar beneficios ambientales concretos. Se estima que las inversiones contribuirán a evitar la emisión de más de 150.000 toneladas de dióxido de carbono al año, lo que posiciona a la ciudad en una senda de desarrollo más sostenible y alineada con los compromisos climáticos internacionales.
El éxito de la operación posiciona a Bogotá en el radar de inversionistas globales de cara al futuro, consolidando su imagen como un emisor confiable y comprometido con la sostenibilidad.



