Soberanía digital impulsa inversiones y redefine la estrategia empresarial
Soberanía digital impulsa inversiones y estrategia empresarial

En un entorno de presión regulatoria y geopolítica, las compañías buscan mayor control de datos e infraestructura para ganar autonomía y competitividad. La pregunta ya no es solo dónde están los datos, sino quién realmente tiene el control sobre ellos. Hoy, marcado por tensiones geopolíticas, nuevas exigencias regulatorias y el avance de la inteligencia artificial, la soberanía digital dejó de ser un concepto técnico para convertirse en una prioridad estratégica para todas las empresas.

El cambio hacia la autonomía digital

Cada vez más, el segmento corporativo revisa su infraestructura tecnológica, impulsado por la necesidad de reducir dependencias, fortalecer la seguridad y asegurar la continuidad operativa. Según proyecciones de Gartner, más de la mitad de las multinacionales contará con estrategias de soberanía digital hacia 2029, frente a menos del 10% actual. Además, la inversión en nube soberana superará los US$80.000 millones en 2026, reflejando la urgencia por fortalecer la independencia operativa.

“La soberanía digital busca empoderar a las organizaciones y naciones con la autonomía necesaria para tomar decisiones informadas e independientes que moldeen su futuro digital. Descuidarla puede exponer a las empresas a riesgos significativos, principalmente relacionados con dependencia tecnológica, vulnerabilidades legales y seguridad comprometida”, advierte Thiago Araki, director senior de tecnología para América Latina en Red Hat.

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Dimensiones de la soberanía digital

En esencia, la soberanía digital implica que las organizaciones puedan tomar decisiones autónomas sobre sus datos, infraestructura y tecnologías. Este enfoque abarca varias dimensiones: desde el control sobre la información y su uso, hasta la capacidad de operar sin depender de un único proveedor o verificar la integridad de sus sistemas.

América Latina empieza a moverse en esa dirección. Aunque a un ritmo más gradual que otras regiones, el crecimiento de inversiones en nube soberana, junto con nuevas regulaciones y estrategias multicloud, refleja una mayor conciencia sobre la importancia de este tema para la competitividad. Una tendencia que continuará al alza: en la región se prevén inversiones de 506 millones de dólares en nube soberana solo en 2026, cifra que ascenderá a 946 millones en 2027, según Gartner.

“No hay soberanía digital sin un control integral. Es fundamental que las organizaciones y países mantengan el control sobre sus decisiones, infraestructura y propiedad intelectual en un entorno cada vez más complejo”, señala Jaime Bejarano, country manager de Red Hat Andino.

Arquitecturas híbridas y código abierto

Más allá del concepto, el cambio responde a una realidad operativa. En sectores como finanzas, salud o gobierno, donde la información es crítica, la necesidad de contar con datos confiables, auditables y disponibles en todo momento es fundamental. Ante estos escenarios, las arquitecturas híbridas y distribuidas han ganado terreno como una forma de equilibrar escala global con control local.

En este proceso, el software de código abierto ha tomado protagonismo. Su capacidad de ofrecer transparencia, facilitar auditorías y reducir dependencias lo convierte en un habilitador clave para las empresas que buscan mayor autonomía sin sacrificar innovación.

Bajo este enfoque, Red Hat ha impulsado iniciativas orientadas a la madurez en soberanía digital, tales como herramientas de diagnóstico, programas de formación y alianzas con el ecosistema académico para acelerar su desarrollo en la región. El objetivo es claro: preparar a empresas y gobiernos para un entorno en el que la gestión de datos, la inteligencia artificial y la infraestructura serán determinantes para el crecimiento económico.

“Trabajamos en conjunto con organizaciones públicas y privadas para implementar entornos de nube híbrida que promuevan mayor control, cumplimiento y resiliencia operativa. Para ello, impulsamos el desarrollo del ecosistema tecnológico mediante alianzas con universidades y un sólido programa académico que ofrece acceso gratuito a formación y certificaciones en áreas clave”, afirma Alexandre Duarte, vicepresidente de Servicios para América Latina en Red Hat.

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El trasfondo es claro: en una economía cada vez más digital, la infraestructura tecnológica dejó de ser un soporte para convertirse en un activo estratégico, mientras que la soberanía digital se convirtió en un pilar de competitividad. Este enfoque potencia el control y la capacidad de elección a través de una estrategia de nube híbrida flexible y abierta, que permite una protección robusta, resiliencia operativa y estabilidad de infraestructuras críticas, además de aportar conocimiento y madurez a organizaciones y gobiernos.