Bucaramanga: entre el escudo y la realidad, una ciudad fracasada
Bucaramanga: entre el escudo y la realidad, una ciudad fracasada

Siga las noticias de Vanguardia en Google Discover. Publicado por: Donaldo Ortiz Latorre.

En vez de estar libres entre montañas, como dice el escudo de Bucaramanga, estamos presos entre ellas y entre nuestra incapacidad, y no como dice el roble de su escudo, representando “el esfuerzo creador y el trabajo constante de sus habitantes”, que ante nuestras narices han vuelto añicos la ciudad, construida sobre mucha vanidad y supuestos “abolengos”. Hasta fracasaron las llaves del escudo, que significaban “la sabiduría de su administración”. ¿Sabiduría? Han pasado por su Alcaldía, últimamente, muchos personajes (también hubo quienes ayudaron a su desarrollo armónico, pero también ladrones vanidosos y otros inútiles). Hemos tenido 238 alcaldes. Pocos pensando en lo colectivo.

Alcaldes que marcaron la diferencia

Para Edmundo Gavassa, uno de los mejores mandatarios fue Guillermo Sorzano González (el que desarrolló los bulevares Bolívar y Santander) en 1952. “En las noches paseaba por la ciudad, iba con su familia y veía los problemas de los barrios: bombillos apagados, huecos y basuras”. “Al día siguiente ordenaba que todo se arreglara”. Le gustaba que la comunidad visitara los parques y, por eso, en cada zona verde dispuso presencia policial para que los cuidaran. Había policía para niños.

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El escudo olvidado

El escudo es solo eso, algo ya olvidado, porque la ciudad fracasó y fracasó su transporte masivo ante nuestras narices, y nadie dijo nada, ni hicimos nada; ni los famosos gremios, ni las autoridades civiles, ni la academia, ni la misma ciudadanía, que cogió la ruta más fácil: la piratería. Pero lo peor es que todo sucede frente a nuestros ojos y, lamentablemente, no hay propuestas mientras crecen la indisciplina social y la corrupción en Tránsito, que mira indiferente ese desorden, esa quema de buses de Metrolínea.

Otros mandatarios destacados y los que no

Pasaron buenos alcaldes como Alberto Montoya, el doctor Virviescas, Alfonso Gómez Gómez y muchos otros honrados ciudadanos. Le hizo falta a la ciudad Martha Pinto. También pasaron inútiles como Cárdenas o Beltrán, que en dos años no realizó nada (ah, sí, la chatarra), y otros de los que se ha encargado la justicia.

Comparación con Cali y el fracaso de Metrolínea

Mientras el MÍO, en Cali, opera en todo el perímetro urbano con más de “600 buses y diversas terminales”, en Bucaramanga la operación era intermitente hasta que fracasó, mientras que sus buses los queman y las estaciones terminaron convertidas en orinales públicos y saqueadas. Hagamos como el alcalde Sorzano: paseemos por la ciudad sin ese ramillete de seguridad que acompaña a los mandatarios. Nos quedamos en anuncios, en misiones, en objetivos bien escritos, pero la ciudad sigue, para nuestra vergüenza, cada día sin salidas hacia la modernidad. No fuimos capaces, como lo dice la investigación de Vanguardia.

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