Una serie de audios filtrados y atribuidos al expresidente hondureño Juan Orlando Hernández, indultado en diciembre por Donald Trump tras ser condenado a 45 años de prisión por narcotráfico en Estados Unidos, ha desatado un nuevo escándalo político en América Latina. Las grabaciones, publicadas por el medio Diario Red América Latina y el portal Hondurasgate, apuntan a una supuesta operación de influencia regional que involucraría a figuras cercanas al presidente estadounidense, así como a los gobiernos de Honduras y Argentina, y a sectores vinculados con Israel.
El contenido de los audios
Según las grabaciones, el plan tendría como objetivo facilitar el regreso político de Hernández, debilitar a gobiernos de izquierda en la región y montar desde Estados Unidos una plataforma digital dedicada a diseminar información contra administraciones como las de Gustavo Petro en Colombia, Claudia Sheinbaum en México y Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil. En una de las conversaciones más explosivas, una voz atribuida a Hernández habla con el presidente hondureño Nasry Asfura sobre la necesidad de conseguir 150.000 dólares para instalar una oficina en EE. UU. desde donde operaría una "célula de información".
La voz asegura contar con apoyo dentro del entorno republicano en Washington y menciona que ya había hablado con el presidente argentino Javier Milei, quien supuestamente aportaría 350.000 dólares para el proyecto mediático y las operaciones políticas en la región. Asfura, por su parte, se muestra dispuesto a enviar los recursos y promete otros 150.000 dólares adicionales para que Hernández pueda sostenerse en EE. UU.
El papel de Israel y la reacción de los implicados
Los audios también aluden al supuesto papel de Israel y del primer ministro Benjamín Netanyahu en la liberación de Hernández. En una de las grabaciones, la voz atribuida al expresidente asegura que su indulto fue resultado de gestiones de grupos alineados con Israel en EE. UU., y que Netanyahu "tuvo todo que ver" con su liberación. El escándalo ha tenido réplica en el mundo digital: el portal Hondurasgate reportó 39.618 intentos de hackeo en un solo día, mayoritariamente desde EE. UU. e Israel, tras publicar los audios.
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, reaccionó públicamente al escándalo, calificándolo como parte de una estrategia de la "derecha internacional" para promover campañas de desprestigio contra gobiernos progresistas. El presidente colombiano Gustavo Petro también se refirió al caso, cuestionando por qué Netanyahu habría ayudado a liberar a "un gran narcotraficante". Por su parte, Hernández rechazó el contenido de las grabaciones, afirmando que "claramente esa no es mi voz" y sugiriendo que el material habría sido manipulado o generado con inteligencia artificial. Asfura, hasta ahora, ha guardado silencio.
Contexto regional y antecedentes
El caso, bautizado como "Hondurasgate", se produce en un momento de fuertes tensiones regionales. Trump ha mantenido una relación particularmente difícil con Petro, a quien llamó "narco" y lo incluyó en la Lista Clinton. Con México también han aumentado las fricciones por las amenazas de intervención militar contra carteles de la droga y los pedidos de extradición contra funcionarios del partido Morena. Las revelaciones también recuerdan el caso de Hugo 'El Pollo' Carvajal, exjefe de inteligencia del chavismo, quien ha asegurado que el chavismo habría destinado recursos para apoyar campañas de izquierda en la región, incluyendo supuestos aportes a la campaña de Petro, acusaciones que el presidente colombiano ha negado categóricamente.
El escándalo de los audios ha tenido eco en medios latinoamericanos, aunque hasta ahora ha sido poco recogido por la prensa estadounidense. Las grabaciones, obtenidas de comunicaciones privadas en WhatsApp, Signal y Telegram, fueron sometidas a un análisis forense de voz con la herramienta Phonexia Voice Inspector, aunque EL TIEMPO no ha verificado de manera independiente su autenticidad.



