Izquierda lidera encuestas pero no asegura Casa de Nariño en 2026
Izquierda lidera encuestas pero no asegura Casa de Nariño

A pesar de que Iván Cepeda lidera todas las encuestas presidenciales conocidas hasta ahora, la izquierda aún no tendría asegurada la llegada a la Casa de Nariño en 2026. Así lo concluye un análisis elaborado por Speak, firma de consultoría reputacional, que sostiene que la verdadera disputa electoral no está definida por quién aparece primero en intención de voto, sino por la capacidad de movilizar electores reales hacia las urnas durante la primera y segunda vuelta presidencial.

Movilización electoral, factor determinante

El documento, construido con datos de Invamer, GAD3, Guarumo, CNC, Atlas-Intel y el ponderador de encuestas de La Silla Vacía, advierte que el escenario electoral colombiano continúa abierto a pocas semanas de la primera vuelta presidencial del 31 de mayo. Según el análisis, Colombia cuenta actualmente con un censo electoral cercano a 41,5 millones de ciudadanos y se estima que participarán entre 22 y 23 millones de votantes, con un escenario central de 22,8 millones.

Bajo esa proyección, para ganar en primera vuelta se requerirían alrededor de 11,4 millones de votos. Sin embargo, el informe estima que Cepeda, aunque lidera ampliamente los sondeos, tendría actualmente un techo cercano a los 8,5 o 9 millones de sufragios, acotando que “la paradoja de Cepeda: llega primero, pero sus números son los de quien entra a una segunda vuelta sin certeza de ganarla”.

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Encuestas muestran liderazgo, pero no victoria garantizada

El análisis sostiene que existe una diferencia importante entre encabezar encuestas y consolidar una mayoría electoral suficiente para gobernar. El ponderador de La Silla Vacía ubica a Iván Cepeda alrededor del 38% de intención de voto, mientras otras mediciones como Invamer lo registran en 44,3%, GAD3 en 36% y CNC en 37,2%.

Sin embargo, el informe advierte que parte de esas diferencias podrían estar asociadas a problemas metodológicos relacionados con el universo de votantes utilizado por las encuestadoras. Según el documento, varias firmas filtran sus mediciones tomando únicamente a quienes dicen que “probablemente” o “definitivamente” votarán, lo que termina ampliando artificialmente el tamaño del electorado efectivo medido.

La firma sostiene que históricamente Colombia registra participaciones reales de entre 53% y 58% del censo electoral, mientras algunas encuestadoras trabajan sobre universos declarados cercanos al 70% o 75%. “El riesgo metodológico es sistémico, no individual”, afirma el documento, que además advierte que los sectores más jóvenes, urbanos e ideologizados suelen declarar más intención de voto de la que finalmente materializan en las urnas.

El análisis también cuestiona algunos efectos de la Ley 2494 de 2025, que endureció los estándares metodológicos para las encuestadoras autorizadas. Según Speak, la norma terminó generando una paradoja estadística: sondeos técnicamente más rigurosos, pero potencialmente menos predictivos frente al comportamiento real de los votantes. Por eso concluye que “una encuesta puede ser metodológicamente impecable y, al mismo tiempo, estar midiendo el universo equivocado”.

Petro sigue dominando la conversación política y la polarización

Otro de los hallazgos más relevantes del documento es el peso que continúa teniendo Gustavo Petro dentro de la conversación pública nacional. Según mediciones citadas de BrandWatch, entre el 30% y el 35% de toda la comunicación política medible en Colombia gira alrededor del actual presidente, un fenómeno que estaría condicionando directamente el comportamiento de la campaña presidencial.

Así las cosas, Speak considera que esa hegemonía comunicacional ha profundizado la polarización y reducido el espacio político del centro. Guarumo registra que el 32,9% de los colombianos se ubica ideológicamente a la derecha, mientras el 27,3% se identifica con la izquierda y apenas el 11,8% se considera de centro.

En ese contexto, candidatos como Sergio Fajardo y Claudia López aparecen seriamente debilitados. El documento sostiene que ambos suman juntos apenas entre 4% y 5% de intención de voto, una cifra incluso inferior al voto en blanco en algunas encuestas. “La política colombiana de 2026 no se está jugando en el espectro de ideas sino en el espectro emocional de la identidad”, afirma el análisis.

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La disputa entre Abelardo y Paloma redefine la segunda vuelta

El estudio plantea que la verdadera competencia estratégica de la primera vuelta no está entre Cepeda y sus adversarios, sino entre Abelardo de la Espriella y Paloma Valencia, quienes disputan el paso al balotaje. El ponderador de La Silla Vacía ubica a Abelardo alrededor de 24% y a Paloma cerca de 19%, una diferencia equivalente a aproximadamente un millón de votos.

No obstante, el documento identifica una paradoja relevante para la segunda vuelta presidencial. Según varias encuestas, Paloma Valencia tendría mejores posibilidades de derrotar a Cepeda en un eventual balotaje, pero actualmente enfrenta más dificultades para clasificar. En contraste, Abelardo tendría más opciones de llegar a segunda vuelta, aunque con menores probabilidades de vencer posteriormente a la izquierda.

Finalmente, el informe concluye que la gran variable de incertidumbre sigue siendo la movilización electoral. Entre el 15% y el 22% del electorado continúa indeciso o sin una preferencia consolidada, mientras el voto en blanco podría ubicarse por encima de sus niveles históricos. “La elección del 31 de mayo no la va a ganar quien más tenga en este momento, sino quien logre que su base llegue a las urnas”, concluye el análisis.