Nuevas revelaciones sobre la formación académica de Juliana Guerrero
En medio del proceso judicial que enfrenta Juliana Guerrero por presuntamente presentar títulos falsos durante su aspiración al Viceministerio de las Juventudes en el gobierno de Gustavo Petro, han surgido nuevas inconsistencias documentadas en su historial académico.
El acceso a los registros oficiales
La revista Semana obtuvo acceso a los registros de estudios de Guerrero y identificó omisiones y posibles falsedades en las dos hojas de vida que presentó ante el Departamento Administrativo de la Función Pública y el Sistema de Información y Gestión del Empleo Público (Sigep).
Mediante un derecho de petición enviado al Servicio Nacional de Aprendizaje (Sena), se confirmó que Guerrero obtuvo un título técnico en Contabilización de Operaciones Comerciales y Financieras en 2018, mientras aún cursaba el bachillerato en el municipio de Agustín Codazzi, departamento del Cesar.
La discrepancia fundamental
El programa técnico formaba parte de un convenio de articulación entre el Sena y la institución educativa Francisco de Paula Santander, donde culminó su educación media. Sin embargo, en sus documentos presentados al Estado, este curso técnico aparece registrado como un pregrado universitario, indicando incluso que había cursado cuatro semestres y obtenido el grado en noviembre de 2018.
La respuesta oficial del Sena Regional Cesar especifica claramente que el título técnico fue otorgado tras completar 880 horas de formación, una duración considerablemente diferente a los cuatro semestres académicos que Guerrero consignó en sus documentos.
Más irregularidades en su historial
Posteriormente, se conoció una segunda hoja de vida donde aparecía un título profesional en Contaduría Pública, supuestamente obtenido tras cursar diez semestres y graduarse en julio de 2025. No obstante, la Fundación Universitaria San José informó que la joven no asistió a clases ni presentó evaluaciones en esa institución para obtener dicho reconocimiento.
El Ministerio de Educación también certificó que Guerrero estuvo matriculada en varias universidades, pero en ninguna culminó sus estudios, añadiendo más capas a este complejo caso de presuntas falsificaciones académicas.
Consecuencias y procesos en curso
Mientras tanto, Semana reveló que continúa el trámite de una acción popular ante el Tribunal Administrativo de Cundinamarca que busca revocar su designación como delegada presidencial ante el Consejo Superior Universitario de la Universidad Popular del Cesar.
Este caso se suma a otras investigaciones que enfrenta Guerrero, incluyendo una investigación disciplinaria por el uso presuntamente personal de aeronaves de la Policía, lo que configura un patrón de comportamiento cuestionable en el ejercicio de funciones públicas.
Las inconsistencias documentadas plantean serias dudas sobre la veracidad de la información presentada por Guerrero a entidades estatales, en un contexto donde la transparencia y la integridad en la presentación de credenciales académicas son fundamentales para el ejercicio de cargos públicos de alta responsabilidad.



