El 13 de junio de 2023, la Comisión Séptima del Senado debatía la reforma pensional, un proyecto con un panorama complejo en esa cámara. En la sesión participaban la ministra de Trabajo y todos los congresistas, quienes analizaban artículo por artículo el cambio del sistema solidario más relevante del país.
La inesperada aparición de Olmedo López
La Comisión, como era habitual, grababa la transmisión televisiva del debate. En un momento dado, un funcionario ingresó al salón de sesiones sin explicación, se sentó en una de las sillas destinadas a los congresistas y comenzó a revisar su teléfono celular.
La actitud del alto funcionario del Gobierno reflejaba la de alguien que está en un lugar sin desearlo y solo asiste por obligación. Se trataba de Olmedo López, entonces director de la Unidad de Gestión de Riesgos y Desastres (Ungrd). Se ubicó entre las honorables senadoras Berenice Bedoya y Martha Peralta.
Permaneció allí poco tiempo, pero sentado en una silla de los congresistas. Con sus gafas puestas, miraba fijamente su celular, sin perder un segundo de atención. Surgen múltiples interrogantes: ¿qué hacía el jefe de la Ungrd en un debate de la reforma pensional?, ¿quién autorizó su acceso al Congreso?, ¿qué estaba hablando por celular?, ¿quién le ordenó asistir a ese debate?
Las preguntas que Martha Peralta debe responder
Esas son algunas de las preguntas que la senadora Martha Peralta debió responder el viernes pasado, mientras la Corte Suprema de Justicia le realizaba una indagatoria en su caso. Fue conducida por policías por orden de la magistrada Cristina Lombana.
Tras la presencia de Olmedo en la mencionada Comisión, a su celular llegaron proyectos de infraestructura en un cuadro de Excel. Uno correspondía al Meta y otro a Casanare. Las senadoras le enviaron los proyectos sin razón aparente, ya que no pertenecían a sus regiones.
Un hecho de corrupción evidente
Lo ocurrido en esa Comisión es absolutamente absurdo y probablemente un grave acto de corrupción. Es casi seguro que nada suceda con Peralta, quien recusará a Lombana por cualquier motivo. El problema de la magistrada es que sus colegas de la Sala de Instrucción no la estiman debido a una guerra interna que ya cumple ocho años y que ha tenido en el escenario expedientes pesados como los de Uribe y Benedetti.
Peralta es una de las congresistas que hasta ahora se ha salvado de la Ungrd. Sin embargo, en su caso existen pruebas contundentes. Los senadores y representantes deben entender que solicitar contratos a cambio de votar a favor o en contra de proyectos del Gobierno es corrupción. No debería haber más excusas ni atajos para no perseguir y condenar a los corruptos.



