Cuatro décadas de incertidumbre: el doloroso legado del caso Colectivo 82
Este 4 de marzo se conmemoran 44 años de la desaparición forzada de los estudiantes de la Universidad Nacional, Orlando García Villamizar y Pedro Pablo Silva, quienes fueron secuestrados en 1982 y cuyos paradero siguen siendo un misterio. Ambos jóvenes forman parte de un grupo de 13 víctimas que, según documentación de la Fiscalía General de la Nación, fueron exterminadas por miembros de seguridad del Estado en lo que la justicia ha definido como una cacería estatal contra estudiantes de universidad pública.
Los orígenes de una tragedia sistemática
Para comprender la magnitud de este caso, es necesario remontarse a octubre de 1981, cuando en la autopista norte de Bogotá fue interceptado un vehículo que transportaba a tres niños hacia su colegio. Zuleika Adied Alvarez Rojas, Yadid y Yoluk Alvarez Murillo fueron secuestrados durante meses por hombres que se identificaron como miembros de Inteligencia del F-2 de la Policía Nacional. Tras este cautiverio, los menores fueron asesinados y sus cuerpos abandonados en costales en septiembre de 1982.
La investigación de este brutal crimen fue asignada a la División de Investigación, Policía Judicial y Estadística Criminal (Dipec) de la Policía, bajo el mando del entonces coronel Nacin Yanine Díaz. Este organismo oficial realizó una serie de detenciones arbitrarias de personas que consideraban podían tener relación con el secuestro y asesinato de los niños. Según documentación de la Fiscalía y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), en el marco de estas detenciones fueron secuestradas y desaparecidas 13 personas inocentes.
El inicio de las desapariciones estudiantiles
Los primeros afectados por esta ola de violencia fueron precisamente Orlando García Villamizar y Pedro Pablo Silva. "El 4 de marzo de 1982, en desarrollo de estos operativos fueron detenidos los jóvenes en inmediaciones de la Universidad Nacional en donde ambos cursaban estudios superiores. Varios testigos observaron que fueron obligados a abordar una camioneta tipo panel de color verde, con placas HL 6794", detalló la CIDH en un informe de caso de 1992.
Cuatro días después, el 8 de marzo de 1982, fueron detenidos en circunstancias similares los hermanos Samuel Humberto y Alfredo Rafael San Juan Arévalo, también estudiantes universitarios. El coronel Nacin Yanine, Comandante del F-2, según registros judiciales, aseguró al padre de estos jóvenes que estaban bien y que tarde o temprano aparecerían. Esta promesa nunca se cumplió.
Un patrón de persecución institucionalizada
La Comisión de la Verdad ha documentado que "entre marzo y septiembre de 1982, el escuadrón Muerte a Secuestradores (MAS), con ayuda del F2 de la Policía, detuvo y desapareció forzadamente a trece personas". Entre las víctimas se encontraban ocho estudiantes de universidades públicas de Bogotá, a quienes acusaron falsamente de haber secuestrado y asesinado a los hijos del narcotraficante Jáder Álvarez. Esta serie de desapariciones motivó la creación de la Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos (Asfaddes).
Avances judiciales después de décadas
En diciembre pasado, la Fiscalía confirmó la acusación y el llamado a juicio contra 14 policías retirados, a quienes señala directamente por su participación en la desaparición forzada de los estudiantes. Una fiscal delegada ante el Tribunal Superior de Bogotá dejó en firme la medida de detención preventiva contra:
- Nacin Yanine Díaz
- Jorge Alipio Vanegas
- Ernesto Condia Garzón
- Miguel Rodrigo Torrado
- Jairo Otálora Durán
- Luis Ángel Perdomo
También están investigados los suboficiales (r) José Alirio Velásquez Garzón, Jaime Helí Colmenares y Josué Rafael Cobos; y los agentes (r) Henry Espitia Díaz, Benedicto, Adrián Villamizar, José David Quesada y Jorge Eliécer Barbosa, quienes deberán responder en juicio por los hechos denunciados.
La búsqueda incansable de verdad y justicia
Después de 44 años, aún se desconoce el paradero de las víctimas, lo que ha llevado a sus familiares, a través del Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo (Cajar), a mantener viva la exigencia de justicia. La Unidad de Búsqueda de Personas Dadas por Desaparecidas (UBPD) ha enfocado esfuerzos en la investigación del paradero de los cuerpos, realizando gestiones sostenidas en varios sitios de interés forense en Bogotá, incluyendo el Cementerio del Sur.
En 2024, la Universidad Nacional otorgó un grado honorífico a los familiares del caso Colectivo 82, y el año pasado se llevó a cabo una ceremonia de grado simbólica en memoria de ocho de los desaparecidos. Estos actos representan no solo un homenaje, sino un recordatorio de que la lucha por la verdad y la justicia continúa.
El caso Colectivo 82 sigue siendo una herida abierta en la historia colombiana, un testimonio de la violencia estatal contra estudiantes universitarios y un recordatorio de que, a pesar del tiempo transcurrido, las familias de las víctimas no cesan en su búsqueda de respuestas y justicia.



