Asalto dirigido a la Corporación Casa de la Mujer: Ladrones roban información confidencial de víctimas en Bogotá
La Corporación Casa de la Mujer, una organización feminista con sede en Bogotá, ha sido víctima de un asalto que, según sus dirigentes, tenía como objetivo principal la información confidencial almacenada en sus archivos, en lugar de un robo común. El incidente ocurrió el lunes 16 de febrero, cuando los ladrones violentaron la puerta del garaje de la sede ubicada en el barrio Nicolás de Federman.
Detalles del robo y evidencias de un ataque selectivo
Los asaltantes sustrajeron 16 computadores, incluyendo todas sus CPU, tres proyectores, una cámara profesional de video, el dispositivo central de videovigilancia (DVR), dos discos duros con información y un alimentador de datos. Además, registraron minuciosamente el archivo impreso en la oficina de administración, el garaje y el sótano. Antes de ingresar, cortaron el fluido eléctrico desde el contador exterior, lo que sugiere una planificación meticulosa.
Olga Amparo Sánchez, representante de la organización, destacó que los ladrones utilizaron guantes, ya que no se encontraron huellas, y dejaron aproximadamente $2 millones en efectivo que estaban en cajones abiertos. "Estamos convencidas de que el objetivo del hurto era la información de nuestros archivos, puesto que, además de no llevarse dinero, tampoco sustrajeron otros artículos de valor como equipo de sonido, hornos microondas o cámaras fotográficas", afirmó Sánchez.
Información robada y posibles motivaciones
Los archivos extraídos contienen datos digitalizados desde los años 90, incluyendo información sensible sobre mujeres víctimas de violencia, muchas de ellas bajo protección constitucional. Aunque parte de los datos están alojados en la nube, aún se desconoce el volumen exacto de la pérdida. Sánchez expresó preocupación por el riesgo que esto supone para las víctimas y sus familias, especialmente menores de edad.
La organización descarta que se trate de un robo común y plantea hipótesis relacionadas con su trabajo en derechos humanos y la paz. "En el diálogo con otras organizaciones, hemos expuesto una posible motivación: que debido a nuestra posición feminista y nuestro rol en el Acuerdo de Paz, la Casa sea percibida como un movimiento político", explicó Sánchez. Agregó que han enfrentado estigmatización en redes sociales, donde son llamadas "guerrilleras" o "brazo femenino" de partidos de izquierda, lo que las hace vulnerables a amenazas.
Historial de ataques y respuesta institucional
Este no es el primer ataque contra Casa de la Mujer. En 2003, sufrieron un asalto similar en su antigua sede en el barrio Galerías, donde hombres armados robaron computadores e información, y retuvieron a empleadas, incluyendo una embarazada. En esa ocasión, la investigación fiscal fue cerrada sin avances, a pesar de que se proporcionaron retratos hablados de los responsables.
Tras el reciente incidente, la organización ha recibido solidaridad de entidades como la Defensoría del Pueblo, el Ministerio del Interior y organizaciones feministas nacionales e internacionales. Sin embargo, aún no han obtenido apoyo económico para recuperarse, lo que pone en riesgo la sostenibilidad de sus actividades. "El peor escenario sería el cierre, pero estamos dispuestas a enfrentar este desafío", declaró Sánchez.
Impacto y labor de Casa de la Mujer
Fundada en 1982, Casa de la Mujer ha atendido a más de 100.000 mujeres en 44 años, proporcionando asesoría legal y apoyo psicosocial a víctimas de violencia. Su trabajo incluye investigaciones sobre prevalencia de violencias contra la mujer y ha influido en leyes como la Ley 1257 de 2008, que sanciona todas las formas de violencia contra las mujeres.
La organización se sostiene con donaciones de cooperación internacional y ha abierto una colecta pública para recuperarse del robo. Sánchez reiteró que sus actividades son transparentes y legales, y que cualquier intento de encontrar irregularidades en sus finanzas está equivocado.
El asalto ha generado alarma en la comunidad de derechos humanos, destacando los riesgos que enfrentan las organizaciones que trabajan con víctimas en Colombia. La falta de cámaras de vigilancia operativas en la zona durante el incidente agrava la situación, según testimonios de vecinos recogidos por la Policía.



