CIDH alerta sobre creciente violencia y censura contra periodistas en Colombia
CIDH alerta sobre violencia y censura contra periodistas en Colombia

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) ha encendido las alarmas sobre la crítica situación que enfrenta el periodismo en Colombia. En su informe anual 2025, elaborado por la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión, el organismo internacional denuncia un escenario de creciente violencia, censura y restricciones que afectan gravemente el ejercicio informativo, particularmente en regiones marcadas por el conflicto armado.

Cifras alarmantes sobre amenazas y autocensura

El documento revela datos preocupantes: un 24 % de los medios de comunicación en 34 municipios del país recibió amenazas directas para suspender coberturas periodísticas. Además, un 35 % de los medios optó por no publicar información por razones de seguridad. Este contexto ha consolidado la autocensura como una práctica habitual entre los periodistas locales, quienes enfrentan presiones constantes de grupos armados y redes criminales vinculadas a economías ilegales.

Asesinatos y amenazas que silencian voces

Entre los casos más graves, el informe destaca el asesinato del periodista Óscar Gómez Agudelo en Armenia, ocurrido en enero de 2024. El comunicador fue atacado mientras se dirigía a su programa radial, un hecho que, según la CIDH, generó un temor generalizado en el gremio periodístico. A este caso se suman los homicidios de Diomedes Farid Manrique en La Guajira y de María Victoria Correa Ramírez en Antioquia durante 2025. Aunque en algunos casos hay avances judiciales, el organismo advierte que aún no se ha determinado si estos crímenes están directamente relacionados con la labor periodística de las víctimas.

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La Fundación para la Libertad de Prensa ha alertado que las amenazas se extienden en varias regiones del país, muchas veces a través de plataformas digitales como WhatsApp o Telegram, donde los periodistas son presionados para modificar o difundir contenidos bajo intimidación.

Intimidaciones digitales y desplazamiento forzado

El informe también recoge denuncias sobre el uso de redes sociales para amenazar a periodistas. Uno de los casos mencionados es el de Edward Fabián Álvarez Rivera, quien habría recibido amenazas de muerte por parte de un presunto integrante del Ejército de Liberación Nacional (ELN). Como consecuencia, el comunicador tuvo que abandonar la región de Urabá, en Antioquia. La CIDH advierte que la falta de respuesta efectiva por parte de la Fiscalía General de la Nación y las autoridades competentes agrava el problema, al no garantizar investigaciones oportunas ni medidas de protección adecuadas para los periodistas amenazados.

Discursos estigmatizantes y presión institucional

El organismo también expresó su preocupación por las declaraciones de funcionarios públicos que deslegitiman la labor periodística. En particular, menciona los señalamientos del presidente Gustavo Petro contra medios y periodistas, a quienes ha calificado en distintas ocasiones como “mentirosos” o “desinformadores”. Para la CIDH, este tipo de discursos puede generar un ambiente de hostilidad que incrementa los riesgos para la prensa y abre la puerta a posibles actos de censura o represalias contra quienes ejercen el periodismo de investigación.

Judicialización y censura indirecta

Otro de los puntos críticos del informe es el uso de procesos judiciales contra periodistas que investigan asuntos de interés público. La CIDH menciona el caso de Rafael Prieto Zartha y Carlos Alberto Vélez, quienes denunciaron presiones tras publicar investigaciones sobre presunta corrupción. Según el organismo, estas acciones pueden convertirse en mecanismos indirectos de censura, al generar intimidación y obstaculizar el ejercicio informativo. La judicialización de periodistas, incluso cuando no se concretan condenas, tiene un efecto disuasivo que limita la libertad de expresión.

Mujeres periodistas: doble vulnerabilidad

El informe también destaca que las mujeres periodistas enfrentan un riesgo adicional debido a la violencia de género, especialmente en entornos digitales. La CIDH advierte que estas agresiones buscan silenciar sus voces y limitar su participación en el debate público. Las periodistas son objeto de ataques misóginos, amenazas y campañas de desprestigio que buscan desacreditar su trabajo y disuadirlas de continuar ejerciendo su profesión.

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Un llamado urgente a proteger la prensa

La CIDH concluye que la violencia contra periodistas en Colombia no solo afecta a los comunicadores, sino que compromete el derecho de la sociedad a estar informada. Por ello, hizo un llamado al Estado colombiano para fortalecer las garantías de seguridad, investigar los hechos de manera eficaz y asegurar condiciones adecuadas para el ejercicio libre del periodismo. El organismo insiste en que la protección de la prensa es fundamental para el funcionamiento de la democracia y el Estado de derecho.