El Colapso de la Humanidad y la Razón ante la Barbarie Imperialista
Puede afirmarse, en un contexto de bombardeos incesantes, drones asesinos, asesinatos selectivos, masacres colectivas, invasiones territoriales y una interminable serie de atrocidades, que tanto la humanidad como la razón han experimentado un fracaso catastrófico. Con la acumulación constante de infamias, la sociedad global se está acostumbrando progresivamente a las penas, los atentados, las agresiones y las depredaciones perpetradas por el imperialismo. No sucede nada significativo para detener esta espiral de violencia.
La Impunidad de Trump y Netanyahu en el Derecho Internacional
¿Qué consecuencias podrían enfrentar figuras como Donald Trump y Benjamin Netanyahu desde la perspectiva del derecho internacional? Absolutamente ninguna. Estos líderes, y las fuerzas que representan, han pulverizado todos los principios fundamentales de coexistencia pacífica y soberanía de los pueblos. Es posible que estemos abocados a una parálisis mental a escala global, donde ni siquiera aquellos con poder disuasivo se atreven a desafiar las embestidas repetidas de dos individuos acusados de genocidio.
Uno de ellos, como se ha advertido tanto dentro como fuera de Estados Unidos, es un delincuente convicto que gobierna de facto el mundo. Que bombardeen indiscriminadamente, que asesinen niños, que arrasen territorios enteros, que se inmiscuyan donde les plazca. Esa es la esencia criminal que los define. Después de numerosas evidencias históricas, resulta claro que Estados Unidos y su aliado Israel no buscan promover la democracia en otros países, ni son defensores de la libertad.
Intereses Estratégicos y Dominación Global
No, nada de eso. Por encima de todo, desean el control del petróleo, las riquezas estratégicas ajenas, postrar a pueblos enteros y dominarlos a su antojo. Basta recordar operaciones estadounidenses en Irak, como la llamada Zorro del Desierto o el Amanecer Rojo, junto con las mentiras sobre armas de destrucción masiva que llevaron a la devastación de ese país y al ahorcamiento de un antiguo aliado de Washington.
Existe un descalabro profundo de la razón, del derecho internacional y de lo que se denomina humanidad, en medio de una barbarie antigua que se renueva constantemente con invasiones, detenciones arbitrarias de presidentes—como en el caso de Venezuela—y el arrasamiento de poblaciones completas por el deseo feroz de borrar a los palestinos de Gaza. El ataque contra Irán no se realizó para liberar a su pueblo de un dictador, sino para imponer un régimen títere que permita el flujo de combustible y el control del Estrecho de Ormuz, por donde circula el 20% del petróleo y gas mundial.
El Genocidio en Gaza y la Destrucción de la Infancia
Así que no es por democracia o libertad—conceptos envilecidos por el imperialismo—que se busca apoderarse de Irán. Se trata de establecer un gobierno prooccidental y proyanqui-israelí, sin importar el derramamiento de sangre, la muerte de decenas de niñas en escuelas o la creación de un infierno. Asesinar niños, pulverizarlos, quemarlos y bombardearlos se ha vuelto pan cotidiano, como ha sucedido en Gaza.
Los niños y niñas de Gaza, aquellos que logran sobrevivir, llevan más de 800 días siendo objeto de asesinatos, mutilaciones y desplazamientos forzados. Persisten los bombardeos israelíes sobre la Ciudad de Gaza y otras partes de la Franja de Gaza, y el mundo no puede ni debe permitir que esto continúe, declaró Catherine Russell, directora ejecutiva de Unicef, en octubre pasado. En los últimos dos años se ha constatado la muerte o la mutilación de la escalofriante cifra de 64.000 niños y niñas en toda la Franja de Gaza, entre ellos al menos 1.000 bebés, añadió la funcionaria.
Aún con declarados ceses al fuego, el genocidio ha continuado. ¿Qué queda del derecho internacional humanitario o de la protección de la infancia? Nada. Se necesita esa franja para construir resorts y complejos turísticos, como han ordenado Trump y Netanyahu, con la aprobación de magnates de la construcción y hotelería. Los palestinos, si sobreviven, deben irse a casa del carajo.
El Agotamiento de las Lágrimas y la Congelación del Dolor
Llega un punto en que se agotan las lágrimas, las protestas parecen inútiles y hasta el dolor, frente a asedios permanentes y tanta barbarie, se congela. Es entonces cuando constatamos una vez más el catastrófico derrumbe del edificio de la racionalidad y de la denominada civilización. ¿Qué ocurre cuando ni siquiera parece haber un alto al imperialismo y su impunidad? Es una desgracia universal. Nos estamos acostumbrando a las penas y a las bombas que caen por todas partes.



