Laura Castro denuncia proyecto 'Ruta por la Vida' como misógino y anticonstitucional en Bogotá
Laura Castro, representante de La Mesa por la Vida y la Salud de las Mujeres, ha emitido una alerta contundente sobre el proyecto 'Ruta por la Vida' aprobado recientemente por el Concejo de Bogotá. Según Castro, esta iniciativa, impulsada por la concejal Clara Lucía Sandoval, se basa en supuestos falsos y misóginos, al asumir que las mujeres que consideran el aborto tienen problemas de salud mental, lo que viola la autonomía reproductiva reconocida por la jurisprudencia colombiana.
Barreras y riesgos del proyecto para el acceso al aborto
El proyecto, que aún requiere la sanción del alcalde Carlos Fernando Galán para entrar en vigencia, introduce múltiples barreras al acceso a la Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE). Castro señala que desconoce el marco normativo existente, ignora las sentencias de la Corte Constitucional y pasa por alto las regulaciones sanitarias del Ministerio de Salud. En lugar de ayudar, impone obstáculos que podrían llevar a las mujeres a buscar servicios inseguros, afectando especialmente a mujeres, niñas, hombres trans y personas no binarias.
Además, el proyecto enfatiza en 'brindar alternativas a la IVE', a pesar de que la Ruta Materno Perinatal ya garantiza información sobre las tres opciones frente a un embarazo no deseado: interrupción, continuación o adopción. Castro argumenta que esto refleja una intención de hiperregular el aborto, similar a estrategias fallidas en otros países como Estados Unidos, donde tales medidas han tenido consecuencias negativas en la salud y derechos de las mujeres.
Contexto político y religioso detrás de la iniciativa
La autora del proyecto, Clara Lucía Sandoval, es también pastora de la Misión Carismática Internacional, lo que ha levantado sospechas sobre la influencia religiosa en la iniciativa. Castro advierte que, aunque las creencias personales no deben interferir en la aplicación de la ley, este acuerdo parece reflejar posiciones conservadoras y religiosas. Ha sido respaldado por figuras como el concejal Samir Bedoya Piraquive, vinculado a la Iglesia de Dios Ministerial, y Marco Fidel Acosta, del partido Colombia Justa Libres, que agrupa iglesias evangélicas.
Desde 2006, cuando la Corte Constitucional despenalizó el aborto bajo tres causales, han habido más de 60 intentos legislativos para revertir este derecho, muchos impulsados por sectores conservadores. En 2022, la Sentencia Causa Justa amplió el acceso al aborto libre hasta la semana 24 de gestación, pero proyectos como este buscan erosionar esos avances, especialmente en épocas electorales.
Impacto social y discriminación en el sistema de salud
Castro destaca que el proyecto podría promover la estigmatización y discriminación contra quienes buscan abortar. Por ejemplo, aún existen prácticas discriminatorias en el sistema de salud, como la violencia obstétrica, donde a algunas mujeres se les niega analgésicos adecuados como una forma de castigo. Esto profundiza las desigualdades sociales, poniendo en desventaja a las residentes de Bogotá frente a otras ciudades.
Estudios, como el de las economistas Juliana Londoño Vélez y Estefanía Saravia, muestran que la negación del aborto tiene graves consecuencias, como el aumento del trabajo infantil en familias afectadas. Por ello, La Mesa por la Vida y la Salud de las Mujeres trabaja en la erradicación de la estigmatización social del aborto y en la protección de los derechos sexuales y reproductivos, articulándose con otras organizaciones de la sociedad civil.
Futuro del proyecto y llamado a la acción
Aunque la Secretaría de Salud y la Secretaría de la Mujer de Bogotá han rechazado el proyecto, su destino final depende de la decisión del alcalde Galán. Castro hace un llamado a la ciudadanía para reflexionar sobre las implicaciones de votar por líderes que limitan los derechos de las mujeres. Reitera que la autonomía reproductiva es fundamental para la democracia y que, sin diálogo basado en argumentos científicos y jurídicos, no se puede avanzar en igualdad.
En conclusión, el proyecto 'Ruta por la Vida' representa un retroceso peligroso en los derechos de las mujeres en Colombia, y su aprobación podría tener impactos negativos a largo plazo en la salud y bienestar de miles de personas.