Encuesta electoral revela panorama de alta indecisión en vísperas de consultas
La medición más reciente sobre las consultas presidenciales del 8 de marzo ha arrojado datos reveladores sobre el estado de la competencia electoral en Colombia. El estudio, realizado entre el 26 de enero y el 9 de febrero de 2026, muestra un escenario marcado por la incertidumbre y los ajustes de última hora que definirán el panorama político.
La Gran Consulta: liderazgo frágil y alta indecisión
En la denominada Gran Consulta, Vicky Dávila aparece en primer lugar con un 10% de las preferencias, pero el dato más significativo es otro: un contundente 52% de los encuestados respondió "no sabe/no responde", indicando una amplia bolsa de votantes sin decisión tomada.
El segundo puesto presenta un empate técnico entre Juan Manuel Galán y Paloma Valencia, ambos con 8% de las preferencias. La lista continúa con:
- Juan Carlos Pinzón (6%)
- Enrique Peñalosa (6%)Juan Daniel Oviedo (5%)
- Aníbal Gaviria (3%)
- David Luna (2%)
- Mauricio Cárdenas (1%)
Este panorama convierte el "primer lugar" en un punto de partida más que en una señal de definición, dado que más de la mitad del electorado permanece sin candidato definido.
Consulta de izquierda: liderazgo cuestionado por decisión del CNE
En el bloque de izquierda, el sondeo posiciona a Iván Cepeda con un 40% de las preferencias, seguido por Roy Barreras y Camilo Romero, ambos con 4%. Sin embargo, este dato quedó desactualizado tras la decisión del Consejo Nacional Electoral (CNE) de excluir a Cepeda de la contienda.
La encuesta también revela que un 44% de los consultados afirma que no votaría por ninguno de los nombres mencionados en este bloque, mientras que un 9% no responde. Esto configura un escenario de reacomodo obligado para la recta final de la campaña.
Metodología y alcance del estudio
La investigación se basó en 2.140 encuestas presenciales realizadas en 57 municipios del territorio nacional, con un margen de error reportado del 2,4% y un nivel de confianza del 95%. Este detalle metodológico es crucial para entender que se trata de un corte de calendario y no de un resultado oficial definitivo.
El estudio destaca la diferencia fundamental entre lo que mide una encuesta de opinión y cómo funciona el proceso electoral real. Mientras la primera captura preferencias en un momento específico, el CNE define el listado final que los ciudadanos encontrarán en las urnas el día de la votación.
Implicaciones estratégicas para las campañas
El alto porcentaje de indecisión (52%) cambia radicalmente los incentivos de campaña. La competencia deja de centrarse únicamente en ganar puntos porcentuales entre electores definidos y se transforma en una carrera por capturar a votantes no comprometidos dentro de cada bloque político.
En este contexto, empates como el observado entre Galán y Valencia adquieren especial relevancia: con un electorado tan volátil, el segundo lugar no representa una medalla de consolación sino una puerta abierta hacia el liderazgo.
El paso práctico que sigue es común para todos los bloques: el tarjetón final se construirá exclusivamente con las candidaturas que queden formalmente habilitadas por el CNE. En el caso de la izquierda, esto implica un reacomodo forzoso tras la exclusión de su principal contendiente según la medición.
La recta final hacia las consultas del 8 de marzo se presenta así como una carrera contra el tiempo para convertir esa amplia bolsa de indecisos en voto efectivo, en un escenario donde las reglas del juego pueden modificarse hasta último momento por decisiones institucionales.



