Los Char buscan recuperar la hegemonía política en Atlántico con ambiciosa meta electoral
Las próximas elecciones al Congreso de la República se convertirán en un termómetro decisivo para el poder político de la familia Char en el departamento del Atlántico. El clan político tiene como objetivo superar la barrera de los 400.000 votos, lo que representaría un incremento de casi 100.000 sufragios en comparación con los comicios legislativos de hace cuatro años.
La estrategia de renovación política
El patriarca Fuad Char anunció esta ambiciosa apuesta durante la inscripción de la lista en la Registraduría Nacional del Estado Civil en diciembre pasado. En ese acto simbólico, Char posó ante la prensa y simpatizantes mientras levantaba las manos de los candidatos ungidos para representar a su movimiento político.
La familia Char compite promoviendo una renovación dentro de sus propias toldas, combinando figuras con trayectoria política tradicional con nuevas caras del mundo digital. Entre los cuatro candidatos con mayores opciones destacan:
- Samir Radi, exconcejal de Barranquilla
- Estefanel Gutiérrez, exconcejal de Barranquilla
- Welfran Mendoza, exdiputado departamental
- Andrés Felipe Camargo, conocido como Felipe Saruma, influencer digital
La maquinaria electoral en movimiento
La estrategia electoral combina mítines tradicionales y reuniones políticas con un despliegue intensivo en redes sociales y publicidad convencional. En estas actividades ya han participado figuras como Alejandro Char Nule, quien realiza una especie de debut en la política electoral, y su tío Arturo Char, exsenador investigado por diversos procesos judiciales.
Un elemento crucial en la campaña charista son los votos amarrados desde la Alcaldía de Barranquilla, donde ya circulan versiones sobre la posible repartición de secretarías distritales para garantizar caudal electoral a los candidatos del movimiento.
Competidores fortalecidos
A pesar de contar con el aparato distrital, los Char no enfrentan un camino fácil. Se encuentran con un clan Torres en ascenso que, luego de financiar el tarimazo de Gustavo Petro en Barranquilla durante la campaña presidencial, ha recibido millonarios contratos del Gobierno Nacional a través de empresas vinculadas a Euclides Torres, uno de sus principales rostros.
La competencia también incluye a exsocios políticos convertidos en rivales, como el exsenador Laureano Acuña (conocido como 'el Gato Volador') y los barones tradicionales Efraín 'Fincho' Cepeda, José Name Cardozo y Álvaro Ashton.
El factor Pacto Histórico
En estas elecciones legislativas aparece otro competidor de peso: el Pacto Histórico, que ahora actúa como fuerza de Gobierno y no de oposición. Esta colectividad busca abrirse espacio con liderazgos de base, pero también cuenta con el respaldo de la maquinaria política de los Torres.
La familia de Puerto Colombia fue decisiva en la consulta interna de octubre pasado, logrando que uno de los suyos, Jaime Santamaría, fuera el candidato más votado con casi 50.000 votos. Con ese antecedente, en el Atlántico ya se da por ganada esa curul, aunque la lista del Pacto enfrenta un proceso de impugnación ante el Consejo Nacional Electoral por problemas en el ordenamiento de los renglones según los resultados internos.
Las implicaciones para 2027
Con los Torres fortalecidos, estas elecciones en Barranquilla se leen como una prueba del blindaje electoral charista. No sólo están en juego las siete curules por el Atlántico, sino la capacidad de esta familia para preservar su hegemonía política de cara a las elecciones de 2027.
Si los Char ceden terreno en los comicios del 8 de marzo, es probable que sus competidores los perciban como vulnerables y apuesten por disputarles la Alcaldía de Barranquilla el próximo año. De ocurrir este escenario, la capital del Atlántico volvería a vivir una competencia real por el poder local, situación que no se presenta desde hace casi dos décadas.
La batalla por las curules en el Congreso se convierte así en un preludio decisivo para el futuro del control político en el departamento, donde las alianzas, traiciones y maquinarias electorales definirán quién gobierna en los próximos años.



